‘Miradas’ a la Torre del Puerto (5). Lo de todos es para unos pocos

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Imagen: ‘Idea I’ (de la serie “Le Terral Atelier Couture”; autor: Arte Garum). Fuente:  Revista El Observador

Tras haber formulado en el anterior post nuestra opinión respecto las prácticas urbanísticas de la nueva modernidad y los beneficios que se atribuyen al auge turístico, nos adentramos ahora en aspectos más concretos del proyecto defendido por su autor en el artículo que estamos comentando (ver al final los enlaces a los posts anteriores).

«A pesar de esta realidad, quizás no parece haberse entendido algunos aspectos novedosos de la propuesta del Hotel que merecen cierta reflexión conceptual, como la de que al tratarse de un suelo de Concesión Pública no pueda existir la especulación económica del suelo que se produce precisamente con las calificaciones urbanísticas en suelo privado, ya que el suelo del Hotel no pierde su condición jurídica de suelo portuario; […]»

No porque sean terrenos públicos deja de haber especulación, si entendemos esta como la apropiación de las rentas del suelo generadas por la colectividad… como es el caso, aunque parcialmente reviertan en la administración pública (aquí, el Puerto de Málaga). Explicación: estamos hablando de un lugar maravilloso y único, que algunos están dispuestos a pagar elevados precios por disfrutarlo desde la confortable habitación o el exclusivo restaurante de un hotel de gran lujo. Mucho dinero por tanto. La condición para ello es que la ciudadanía deje de tener acceso a este lugar excepcional, costosamente construido en el mar gracias a todos los contribuyentes, impidiendo para ello el ejercicio de su derecho (reconocido explícitamente tanto por la legislación nacional como por las normas urbanísticas municipales), e instaurando un privilegio de uso para unos pocos y de negocio para menos aún. Procediendo de esta manera el estado se convierte en un agente rentista, que en realidad no crea riqueza (ni siquiera de forma indirecta pues el supuesto hotel en nada contribuye a la capacidad de innovación local), muy al contrario la parasita.

«[…] o en las dudas que se platean respecto a una tramitación administrativa, que por su carácter estatal resulta ser mucho más meticulosa que cualquier otra de carácter local; […]»

Hoy en día la multiplicación de los controles en la tramitación administrativa no garantiza resultados favorables al interés general. Es más, pueden ser utilizados perversamente como instrumento exclusivo de un reducido círculo de privilegiados. Para ello es suficiente que los actores con poder de decisión a diversos niveles, incluso pertenecientes a formaciones políticas diferentes, se pongan secretamente de acuerdo. Más tentación cuanto mayor sea el volumen del posible negocio, lo que curiosamente aumenta las probabilidades de que así acabe ocurriendo. Limitar la custodia del bien común a los mecanismos formales de las instituciones ha sido siempre sumamente peligroso, supone una grave irresponsabilidad que se paga muy caro. No estamos hablando exactamente de delincuencia sino de las condiciones que favorecen el enquistamiento de la corrupción. De ahí nuestra insistencia en favorecer al máximo el protagonismo de quienes se verán afectados por cualesquiera alteración o iniciativa por parte de la administración pública. Que en este caso es toda Málaga, como bien dicen sus mismos promotores.

«[…] o deformar visiones paisajísticas de un frente litoral, anulando la base del paisaje como son las distancias y escalas entre los ‘objetos’ que de manera dinámica adquieren multitud de visiones y perspectivas; o tener que recurrir a jocosas comparaciones que muestran cierta incapacidad en plantear argumentos esenciales de la disciplina del paisaje como ‘proyecto’ dinámico y no como estática imagen bucólica del mismo.»

Creemos que esta frase trata de descalificar, entre otras cosas, las opiniones de que el edificio desfigura el paisaje marítimo de la ciudad actual porque esa vista actual estaría fetichizada, anclada a un momento histórico (ahora) que no debe permanecer. El autor no puede ignorar el impacto perceptivo pero sin dudar lo considera valioso por ser símbolo de la nueva modernidad. Nosotros también pensamos que la cuestión del simbolismo es crucial: al ser el rascacielos un aspirador de todas las miradas por su ostentosa apariencia en el centro de la bahía, convertirá la gran fachada de la ciudad hacia el mar en un mero fondo de escenario para su mayor lucimiento. En efecto, puede que tenga éxito como la postal de Málaga ante el mundo; pero no será la de la contribución de esta ciudad a la cultura, ni por cualquier otro mérito memorable, sino la de un negocio hecho posible gracias a ciertos inversores y destinado al disfrute de gente como ellos, muy ajenos y muy lejanos. El hotel lujosísimo, espacio donde interaccionan (sin llegar a tocarse) el turista y el subalterno a su servicio, es el emblema perfecto del turismo como destino sin futuro que se asigna a esta ciudad.

Enlaces a los posts anteriores:
‘Miradas’ a la Torre del Puerto (1)
Miradas’ a la Torre del Puerto (2). Málaga y la competitividad turística
‘Miradas’ a la Torre del Puerto (3). Recetas simples para sociedades complejas
‘Miradas’ a la Torre del Puerto (4). El urbanismo, el turismo y la equidad social
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Bosque Urbano de Málaga. Trabajos de estudiantes de arquitectura de Granada

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La propuesta de Bosque Urbano de Málaga (BUM) es ejemplar desde el punto de vista arquitectónico y ciudadano. Es un proyecto digno de desbordar su horizonte local.

La construcción, y “destrucción a toda costa”, de los últimos lustros no repara en ninguno de los graves efectos externos que causa la arquitectura de escalas desproporcionadas en el medio natural y urbano; ni por supuesto, en las formas de vida que obliga a adoptar a poblaciones enteras, habitualmente las más desfavorecidas.

Por el contrario, como se expone en el contenido de la publicación de material docente que se aporta a continuación, el BUM es un proyecto arquitectónico y urbano asombrosamente cuidadoso en todos los ámbitos de la sostenibilidad; sea ésta medioambiental, social, económica o política.

El BUM, además, atestigua la diferencia de cuidados que se ofrece a los distintos barrios de la ciudad y a su ciudadanía. Una atención permanente interesada al Centro Histórico de Málaga –y la ciudad burguesa-, que nunca desvía la mirada a “la ciudad de los pobres”. Por ello, se pueden contar con los dedos de la mano las personas de prestigio que defienden el BUM, y menos todavía contar arquitectos y urbanistas en sus filas (síntoma de cómo se encuentra la profesión). En el BUM, antes de nada, nos enfrentamos a problemas epistemológicos propios de la arquitectura que, por cuestión de ignorancia, anteceden y son caldo de cultivo de los que imponen posteriormente en su provecho “los cínicos y los impostores”.

Habitualmente la defensa del paisaje malagueño -en bastantes más casos de los necesarios- se hace desde una visión elitista y casi romántica, y es reactiva por naturaleza. En cambio, la propuesta BUM de un bosque de tipo de mediterráneo en la ciudad es proactiva, y especialmente creativa, además de haber nacido desde abajo; es decir, desde la propia ciudadanía.

Éstos motivos nos parecen suficientes para haber atendido el proyecto BUM desde la universidad, y desde la arquitectura y el urbanismo. Sin embargo, la difusión de su singularidad es el motivo principal de la publicación (link más abajo), además de la devolución del trabajo realizado a la ciudadanía, al estudiantado y al profesorado implicados en el BUM.

José María ROMERO, dr arquitecto
Profesor del Área de Proyectos Arquitectónicos
ETS Arquitectura Universidad de Granada

BUM! TRABAJOS DE ESTUDIANTES DE ARQUITECTURA DE GRANADA
(ISBN: 978-84-697-7143-3)
Enlace a la publicación

 

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El urbanismo en la Costa del Sol en la época de la posverdad

Esperando que resulte de vuestro interés, difundimos un nuevo artículo publicado en Málaga Hoy por parte de colaboradores de Rizoma implicados en el proyecto I+D titulado «Crisis y reestructuración de los espacios turísticos del litoral español» (CSO2015-64468-P). 

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Fuente: Artículo Málaga Hoy 2018-01-15

vía @malagahoy_es

“Recientemente ha tenido lugar un seminario en la Facultad de Turismo de la Universidad de Málaga, interesante y fructífero, en el que han participado portavoces de movimientos ciudadanos de resistencia al nuevo desarrollismo en la Costa del Sol que promueve grandes intervenciones y transformaciones urbanas y territoriales. Las muchas coincidencias hacen pensar en la existencia de graves problemas de fondo con repercusiones sociales, políticas, ecológicas, etc. Se da el caso que de las siete grandes intervenciones que se debatieron en el seminario -el rascacielos en el Puerto, la iniciativa del Bosque Urbano Málaga, la turistificación del Centro, la ampliación del puerto de Marbella, la macrourbanización Los Merinos en Ronda, la autovía privada Marbella-Ronda y la contaminación de la cementera/incineradora de La Araña-, cinco están o han estado cuestionados por los juzgados.

En este artículo sólo se va a comentar, brevemente, lo relativo al régimen urbanístico actual que margina a la ciudadanía respecto a proyectos que sus mismos impulsores califican de trascendentales para esa población. Y aunque el caso de la autovía no esté centrado en la urbanística municipal, igualmente le afecta lo principal del problema: el autismo interesado de gran parte de la clase política.

Podemos distinguir dos líneas doctrinales en el actual sistema urbanístico español. Desde la ley del suelo de 1956 los municipios deben dotarse de un conjunto de normas; el llamado plan general que expresa una especie de acuerdo colectivo sobre cómo debe ser el proceso urbanizador y su resultado material (qué ciudad queremos), al que se debe llegar a lo largo de procesos participativos sujetos a determinadas garantías. Lo mismo es de aplicación cuando se hacen cambios importantes en el plan general. Principios y objetivos fundamentales son la equidistribución de cargas y beneficios en la actividad urbanizadora y la participación de la colectividad en las plusvalías así generadas.

Pero el mecanismo administrativo previsto resultó complicado y lento, por lo que, según la lógica de los promotores inmobiliarios, no facilita la posición de las ciudades en el damero competitivo y adolece de un excesivo intervencionismo de la administración pública. Con el fin de flexibilizar la adaptación de los planes generales a lo que exigen las circunstancias de cada momento se introdujo en la Ley del suelo de 1992 la figura del convenio urbanístico. Se trata de una novedad importante pues reconoce el contrato como fuente de derecho, al mismo nivel que la ley. De esta manera se instituyen dos vías diferentes para la tramitación y aprobación de proyectos: la prevista en el plan general, reglada minuciosamente en sus determinaciones y procedimientos, que obliga a todos los ciudadanos; y por otra parte el camino mucho más rápido y discrecional que adapta el marco legal a las necesidades de las iniciativas que se consideren importantes, negociado entre el agente promotor y el alcalde como máxima autoridad municipal. Se supone que a cambio de beneficios para la ciudad, con frecuencia con el empleo como argumento general y hasta único, una vez olvidado aquello de la participación en las plusvalías que exige la ley.

Nótese la gran diferencia entre ambos modelos. Con el plan general es la ciudad misma la que se dota de una norma de acuerdo con los principios de interés general antes indicados. En el acuerdo urbanístico (ya sobra el convenio, basta la negociación con el alcalde y proceder a la modificación del planeamiento con arreglo a algún otro instrumento urbanístico) hay negociación entre dos actores, el promotor y el alcalde que formalmente representa a la ciudad; y lo que se produce es un intercambio. En ambas vías existen problemas importantes: en el primer caso la gran dificultad de llegar a un verdadero consenso político que no se reduzca al mero juego partitocrático, y sobre todo su problemática aplicación, como ha demostrado la experiencia. En el segundo caso la ciudad resultante será un agregado de estas intervenciones, en cada caso a conveniencia de los inversores (cuyo interés principal, obviamente, no es resolver los problemas generales de la ciudad sino el suyo propio) y el partido gobernante, con muy escaso conocimiento y participación de la ciudadanía.

Volviendo al seminario antes mencionado, resultó que el peor de los problemas mencionados por todos los participantes es lo difícil que le resulta al ciudadano corriente conseguir información sobre los proyectos de este tipo y lograr la atención de los representantes políticos. La única posibilidad de una verdadera participación pública es, si acaso, mediante el recurso contencioso-administrativo, tal como apuntó oportunamente una de las personas participantes: “¡Ahora la participación ciudadana se hace en los juzgados!”. El convenio urbanístico vino a respaldar jurídicamente la sustitución, según convenga, del debate ciudadano inherente a la participación de la comunidad en los asuntos importantes de la ciudad, por la negociación a puerta cerrada en la alcaldía. Tras ello no queda lugar para el debate, pues todo se ha decidido ya, de ahí la inanidad de los trámites posteriores y la indiferencia ante las discrepancias, por muy argumentadas que estén. Entendemos que el conflicto es uno de los efectos de una manera de hacer política, abriendo un abismo entre lo que se dice y lo que se hace. Pues el interlocutor de los gobiernos municipales no son precisamente los ciudadanos, en la misma medida en que éstos no están representados realmente por aquellos; de hecho la cuestión planteada hace ya más de seis años sigue abierta: la corrupción de la democracia representativa. La prioridad es de los inversores, y ya fue reconocido así con el cambio del artículo 135 de la Constitución en agosto de 2010.

Podría decirse que el sistema jurídico sólo refleja las transformaciones sociales que se extienden y hacen costumbre generalizada. Pero su responsabilidad es máxima en cuanto retroalimenta un estado de cosas carente de legitimidad social y política. Quien dice que el urbanismo actual “crea ciudad para la ciudadanía” no sabe lo que dice, o miente. El urbanismo fue pionero y acogió hace tiempo el infierno del discurso de la posverdad.”

Eduardo Serrano (Dr. Arquitecto), José María Romero (Dr. Arquitecto, UGR), Enrique Navarro (Dr. Geografía, UMA), Yolanda Romero (Dra. en Turismo, UOC), Sabina Habegger (Dra. en CC de la Educación), Fernando Ramos (Arquitecto), Rubén Mora (Arquitecto).
Este artículo se enmarca en el proyecto I+D titulado «Crisis y reestructuración de los espacios turísticos del litoral español» (CSO2015-64468-P).

 

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Astoria-Victoria: un proceso que avanza sin ciudadanía

Amigas, amigos, aprovechamos para compartir las últimas reflexiones sobre el proceso Astoria-Victoria publicadas en un artículo de La Opinión de Málaga por parte de colaboradores de Rizoma implicados en el proyecto I+D titulado «Crisis y reestructuración de los espacios turísticos del litoral español» (CSO2015-64468-P). Esperamos que resulte de interés.

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Fuente: Propuesta Astoria Colectiva (2017)

El documento de la propuesta completa puede consultarse aquí.

vía @opiniondemalaga

“En pleno centro de Málaga, en un espacio a la expectativa de ser devorado por el avance inversor de la destrucción inmobiliaria creativa, camuflado de turismo cultural, se encuentra el edificio de lo que en otro tiempo fueron los cines Astoria-Victoria. A la hora de dar respuesta sobre qué hacer con este espacio, el concurso de ideas del pasado año dejó una vez más a la ciudadanía al margen y a merced de discutibles estrategias económicas y metodologías tecnocráticas que prevalecen sobre las necesidades de la ciudad. Ya casi se cumple un año desde su convocatoria, quedando como testigos algunos paneles sin arrancar en las paredes del edificio y las recientes noticias sobre revisiones del concurso, qué inversores pujaran finalmente por la parcela y el fracaso de proyectos similares y muy cercanos. Aprovechamos para hacer reflexión de este concurso y sus consecuencias.

Podemos resumir los aspectos críticos sobre el proceso llevado hasta el momento en este entorno en seis puntos: 1) Tomar decisiones importantes sobre el futuro de la ciudad obviando la participación de la ciudadanía es injusto y favorece la desigualdad ante procesos urbanos que afectan directamente a su forma de vida. 2) Seguir alimentando dichos procesos y olvidarse de quienes los sufren supone condenarlos a su expulsión. 3) Aventurar ante un escenario de incertidumbre estudios de viabilidad económicos-financieros es bastante inútil; más aún cuando se propone como criterio discriminante principal de selección, por encima de las dimensiones social y ambiental, ignorando igualmente las externalidades positivas y negativas no cuantificables monetariamente, como es el capital social. 4) Resolver esta pieza urbana (especialmente en lo relativo a sus usos) con independencia de lo que se plantee para los demás problemas urbanos en su entorno próximo, no es pertinente. 5) Desarrollar proyecciones arquitectónicas sin conocer la importancia de los restos arqueológicos del sustrato –aún en fase de excavación- y sin decidir qué tratamiento les conviene, resulta sumamente imprudente. 6) Destinar a uso exclusivamente turístico el ámbito de actuación sin tener en cuenta los efectos que sobre el tejido social de la zona y su entorno próximo generarán las intervenciones propuestas (por el Turismo «no vale todo»), carece de lógica.

Más que resolver un objeto finalista creemos que es prioritario lanzar un proceso de escucha, información y propuesta ciudadana. Durante la fase de concurso, priorizamos el contacto directo y la colaboración con ciudadanía, asociaciones, colectivos y otros agentes urbanos, y la desarrollamos tanto como fue posible. Sentían que esta actuación era una oportunidad para remediar carencias de sus barrios (como equipamientos y comercios de proximidad, estos últimos desapareciendo rápidamente). Pero también temían que acelerase la reconversión urbana en curso (más gentrificación y turistificación). La escasa sensibilidad de las instituciones hacia su cada vez más precaria situación ha reforzado su pesimismo. Aun así no se han resignado.

Hemos seguido una transformación urbana que está despoblando el Centro Histórico y los barrios aledaños del norte. Se despliega de acuerdo con una lógica implacable y ya bien conocida, que recientemente ha encontrado su perversa conclusión en la propuesta de un Centro Histórico de Málaga no apto para residentes, tan sólo mera escenografía urbana para pseudo-habitantes. Urge que respondamos a todo lo que representa, ¿ciudad con o sin ciudadanía?

Éste ha sido siempre un espacio complejo al borde de la ciudad, territorio de confluencias e intercambios. Ahora un campo de fuerzas en creciente conflicto que se actualizan en numerosos problemas que no pueden resolverse aisladamente pues se influyen mutuamente. Esto afecta aún más a la pieza Astoria-Victoria. Nos encontramos con un extenso espacio urbano que requiere un planteamiento conjunto. Pero ante todo una rigurosa evaluación del modelo de ciudad que subyace a la actual dinámica y a su gestión municipal. Se trata de no repetir errores como el largo proceso tecnocrático que comenzó cuando los cines cerraron, que contó sólo con la opinión de los agentes económicos. Y que ahora parece prolongarse añadiendo confusión e incertidumbre.

Los habitantes actuales y futuros de la ciudad deben ser reconocidos como las y los protagonistas de las decisiones sobre aspectos cruciales para la calidad de su forma de vida. Entendemos que estamos ante la oportunidad de componer dos activos de gran importancia: la propia manzana, patrimonio público, y la ciudadanía, agente de las decisiones y actuaciones, que se convierte en la principal fuerza impulsora de la calidad del espacio urbano en la medida que lo habita.

La idea que lanzamos, es aplicable a otros espacios de la ciudad y se fundamenta en la puesta en marcha de un proceso participativo integral que permita decidir de un modo democrático qué conviene hacer en la manzana Astoria-Victoria y su entorno. Tan sólo consiste en aplicar los principios actualmente asumidos en los proyectos europeos, co-diseño, co-desarrollo y co-implementación donde es protagonista la ciudadanía, pero que se olvidan sistemáticamente cuando se aplica a un espacio especulativamente atractivo.

En el plano económico se pueden articular varios temas fundamentales. 1) Desvincular el proceso de creación de una estructura o espacio de uso público respecto un plan para atraer inversiones privadas a las que se cede el espacio de titularidad pública. Repetimos: la economía es importante pero no es el factor principal. 2) Estructurar el proceso como un innovador proyecto de inversión, investigación técnica y ciudadana que pueda atraer inversiones de Fondos Europeos destinados a ese tipo de proyectos. 3) Poner énfasis en las potencialidades socioeconómicas de la población que habita el entorno, así como en las variables de calidad del espacio urbano y entorno ambiental que no suelen considerarse en los estudios financieros para la inversión privada y acordar, proyectar y poner en acción procesos que incidan en la mejora de estas variables. 4) Consensuar un proyecto que permita hacer diagnósticos y seguimientos participativos de esas mismas variables, ya sean de carácter cuantitativo, cualitativo o implicativo. 5) Utilizar procedimientos abiertos y transparentes para el colectivo común en cuanto el seguimiento de las inversiones y retornos de las actuaciones que se proyectan, permitiendo un proceso de retroalimentación de todo el proyecto.

Las intervenciones sobre la ciudad son colectivas y compartidas, y se construyen mediante aportaciones de diverso objetivo, escala y duración. Pero todas suman. Reivindicamos todas las propuestas ya realizadas en ese entorno, entendiendo cada aportación como base para las siguientes. Es un modo de hacer democrático en ésta y otras intervenciones urbanas, avalado por teorías sociourbanas, metodologías participativas y experiencias en ciudades de nuestro entorno cultural, desde hace ya más de 50 años, y que incide en la configuración de nuestro hábitat: el control de los procesos, la toma de decisiones comunes y el modelo de vida de los habitantes.”

Firmado por: Yolanda Romero (Dra. Turismo), Eduardo Serrano (Dr. Arquitecto), Fernando Ramos (Arquitecto); José María Romero (Dr. Arquitecto); Juan Antonio Gómez (Economista); Sabina Habegger (Dra. en Pedagogía), Rubén Mora (Arquitecto), Enrique Navarro (Dr. Geógrafo); Antonia Lorenzo (Consultora de proyectos europeos), Marta Lomas (Dra. Arquitecta)
El presente artículo se enmarca en las investigaciones del proyecto I+D titulado «Crisis y reestructuración de los espacios turísticos del litoral español» (CSO2015-64468-P) del Ministerio de Economía y Competitividad (MINECO)
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Habitar, resistir, pensarnos

Amigas, amigos, compartimos el último artículo publicado en La Opinión de Málaga por parte de colaboradores de Rizoma implicados en el proyecto I+D titulado «Crisis y reestructuración de los espacios turísticos del litoral español» (CSO2015-64468-P). En este artículo se incluye una reflexión que adelanta algunos resultados del SEMINARIO DE INVESTIGACIÓN REESTRUCTURACIÓN DE LOS ESPACIOS TURÍSTICOS LITORALES CRECIMIENTO Y RESISTENCIA. Esperamos que resulte de interés.

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CARTEL SEMINARIO DE INVESTIGACIÓN REESTRUCTURACIÓN DE LOS ESPACIOS TURÍSTICOS LITORALES CRECIMIENTO Y RESISTENCIA. Fuente: Las imágenes de los carteles están elaboradas sobre imágenes de la Plataforma BUM, del trabajo del profesor de la UMA Matías Mérida; de Google Maps, y de la revista El Observador

vía @opiniondemalaga

“Nosotros hacemos la casa y la casa nos hace a nosotros”, dicho griego clásico.
“La cuestión de qué tipo de ciudad queremos no podemos separarla del tipo de personas que queremos ser”, por David Harvey (2013).

“Competir, segregar, separar, partir, dividir, eliminar, destruir€: si te molesta mirar el rascacielos en la bahía, lo solucionas mirando hacia otro lado; si te molesta el aire de la incineradora que respiras en tu barrio, lo solucionas yéndote a otro ¿Qué hacer cuando los políticos de medioambiente de turno –en el primer caso un alto cargo autonómico del PSOE y en el segundo un concejal de Málaga del PP–, ofrecen semejantes soluciones a ´sus´ conciudadanos? ¿Qué sucede cuando la podredumbre moral –como denuncia el Nobel de Economía Paul Krugman–, gobierna la ciudad y el concepto de territorio turístico? ¿Turismofobia o hartazgo? ¿Cómo afectan a la ciudadanía y transforman la idea que tenemos de nosotros mismos?

Ver, mirar, respirar, oler, tocar, acariciar, comer, saborear, oír, escuchar, andar, pasear€ son acciones humanas fundamentales, cotidianas. Se despliegan en el espacio que se vive día a día. Se enriquecen con el contacto de los otros, en lugares comunes. Igual que las especies que cohabitan sus ecosistemas, la ciudadanía alcanza su plenitud gracias al sinecismo. Sinecismo significa literalmente co-habitación (synoikismós): vivir juntos en la misma casa (oikos). Es un concepto que conocían bien los griegos clásicos. El sinecismo se crea al co-habitar en un lugar, por el contacto y el intercambio que se producen gracias a la aglomeración colectiva, la diversificación y la complejidad de las relaciones en un mismo hábitat, que son atributos del espacio urbano de la ciudad. Como consecuencia, la ciudad y lo urbano suponen interdependencias socioecológicas, colectivas y económicas que implican sinergias creativas y de innovación.

Tocar, abrigar, aproximar, unir, juntar… El filósofo y sociólogo Henri Lefebvre expresaba que la inteligencia del cuerpo –del contacto–, precedió en mucho tiempo a la inteligencia analítica. Antes, mucho antes que apareciese el conocimiento abstracto –el Logos–, surgió el conocimiento del cuerpo –el del Topos–, porque la experiencia vivida –el contacto con otros y las cosas–, antecede en mucho al espacio pensado.

Para intentar responder a las preguntas anteriores, y confirmar –o rechazar– las hipótesis expuestas, el pasado 30 de noviembre, en la Facultad de Turismo de la Universidad de Málaga, en el marco de un Proyecto de Investigación sobre reestructuración del litoral español, se celebró un seminario que reunió a portavoces de plataformas ciudadanas de Málaga y de la Costa del Sol. Se debatió sobre el rascacielos en el puerto de Málaga, la iniciativa del Bosque Urbano Málaga, la turistificación del Centro de Málaga, la contaminación de la cementera/incineradora de La Araña, la ampliación del puerto de Marbella, la autovía privada Marbella-Ronda, y la macrourbanización para millonarios Los Merinos en Ronda. Las plataformas expusieron de forma clara –e intensamente– sus maneras de entender lo urbano y sus experiencias de resistencia a los grandes proyectos que pretende imponer en sus espacios habitables la Administración, siempre aliada con promotores, inversores, medios de comunicación y profesionales interesados.

Avanzamos algunas conclusiones iniciales a vuela pluma. Existen en todos los proyectos y las resistencias presentados elementos diferentes y elementos comunes. Como cuestiones diferentes se muestran las singularidades propias de cada lugar urbano afectado y la población que lo habita, con sus problemáticas específicas. Como cuestiones similares, en todos los casos, aparecen en primer lugar los deseos, las esperanzas y las necesidades de que la gente pueda vivir mejor en su barrio, o cuanto menos mantenga las mismas condiciones de calidad de vida de los suyos y su medio. También aparecen, como elementos en todos los proyectos, la misma indiferencia y el mismo atropello hacia el lugar y la ciudadanía por parte de la Administración –en todos sus niveles–, apoyada por los mismos inversores y empresarios acompañados por los mismos medios de comunicación y profesionales y expertos con intereses muy concretos. Se habló sobre el derecho de la ciudad y al paisaje, el derecho a la participación ciudadana en la toma de decisiones, la idea de sinergia, la planificación, la reversión, los cumplimientos de las leyes y planes, el valor de los informes, los procesos vinculantes, los espacios virtuales/reales, los modelos de turismo€ Una cuestión indignante y sangrante que surgió es que por mucho que se paralice un proyecto, éste queda latente preparado para activarse en un futuro amenazante (véase el caso de Los Merinos en Ronda, que perdura 27 años). Pero lo que no deja lugar a dudas es que todas las plataformas son, mucho antes que resistencias, movimientos para la protección y el cuidado de su hábitat cotidiano.

La sesión fue todo un acontecimiento y una acción colectiva investigadora en sí misma. Sistematizarla ya será un excelente resultado. La devolución de las conclusiones a las plataformas ciudadanas será importante. Sin embargo, sobre todo, se evidenció que entender la ciudad desde abajo –en nuestro territorio turístico–, y reconocer que el lugar que vale la pena defender es el que se produce gracias a la vida de la gente que se ocupa de lo suyo en su calle, en su barrio, en su ciudad, debe ser el horizonte a perseguir en una investigación/acción auténtica.

Para los biólogos Lynn Margulis y Dorion Sagan la primera muestra de inteligencia fue la de las primeras células que existieron, pues tuvieron la capacidad de componerse con el entorno para perpetuarse sin destruirlo, porque si no se habrían destruido a sí mismas. Por ello el nacimiento de la vida supone el primer ejemplo de inteligencia y sinecismo.

Desear, amar, querer, acoger, cuidar, valorar, colaborar, cooperar…, pensarnos… Común, comunidad. La gente que participó en el seminario mostró su inteligencia en el sentido más profundo del término: defiende lo común. Desea proteger su entorno para poder vivir como quiere ser.”

*Autores: José María Romero, Dr Arquitecto, UGR, Enrique Navarro, Dr Geografía, UMA, Yolanda Romero, Dr en Turismo, UOC, Eduardo Serrano, Dr Arquitecto, Sabina Habegger, Dra en Ciencias de la Educación, Fernando Ramos, Arquitecto, Rubén Mora, Arquitecto, Mtr Urbanismo
El artículo se enmarca en el proyecto I+D titulado «Crisis y reestructuración de los espacios turísticos del litoral español» (CSO2015-64468-P) del Ministerio de Economía y Competitividad (MINECO)
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‘Miradas’ a la Torre del Puerto (4). El urbanismo, el turismo y la equidad social

Trump International Hotel & Tower Panama

Trump International Hotel & Tower Panamá. Fuente: http://www.booking.com

Para nosotros el principal mensaje del artículo, que en este cuarto post* seguimos comentando, se introduce un poco antes del final del tercer párrafo.

«No es de extrañar que precisamente la actuación del Hotel de la ‘Torre del Puerto’, y otras actuaciones que se están desarrollando actualmente en la ciudad, se produzcan en estos momentos y no antes porque es ahora cuando la ciudad tiene la oportunidad de realizar un tránsito desde las complejas herencias urbanísticas de una confusa y discutible etapa anterior hacia la nueva ‘modernidad’ […]»

Negamos que este proyecto, en cuanto arquitectura, tenga algo de novedoso; el mismo concepto de modernidad al que parece referirse estaba ya desacreditado en los años 70. Pero no es éste el debate que nos interesa. Porque en un cierto sentido la actuación objeto del artículo sí es muy actual, concretamente cuando habla de dejar atrás «[…] complejas herencias de una confusa discutible etapa anterior […]». Interpretamos que en el fondo (y probablemente sin que lo advierta el autor) lo que esté en cuestión es el sentido social y legitimidad de la urbanística como práctica política, jurídica y profesional.

Desde 1956 la legislación del suelo en España se ha caracterizado, entre otras cosas, por: 1) en cada municipio rige una norma, llamada Plan General, que expresa una especie de acuerdo colectivo sobre cómo debe ser el proceso urbanizador y su resultado material (qué ciudad queremos); 2) los cambios de adaptación importantes deben realizarse con las maximas garantías de participación ciudadana, las mismas que las previstas por la ley para la formación del Plan General; 3) lo que se persigue es la equidistribución de cargas y beneficios en la actividad urbanizadora, más la participación de la colectividad en las plusvalías así generadas.

La crítica es que la legislación prevé un mecanismo administrativo lento, rígido y poco eficiente que necesita mucha burocracia, que fácilmente se convierte en parte del problema. Y según la lógica del movimiento de capitales internacionales, esto lastra terriblemente la competitividad en el mercado global de las ciudades, al no responder con rapidez y flexibilidad a lo que demandan las inversiones inmobiliarias importantes. Ambos objetivos tienen una doble dimensión, política y técnica. Desde ese punto de vista los procesos participativos alargan demasiado los trámites y no garantizan un resultado favorable.

La manera que con frecuencia se utiliza para evitar estos problemas, es la negociación directa entre los promotores de la operación y el gobierno municipal, reduciendo al mínimo la participación pública. Hay entonces dos dinámicas muy diferentes: para los pequeños agentes sujeción a lo previsto en el plan general y los procedimientos reglados. Para los grandes, adecuación de la ordenación urbana preexistente y de la tramitación, a lo acordado con el alcalde, de modo que la ciudad resultante será la agregación de estas intervenciones importantes, con un gran poder de transformación, a conveniencia, en cada caso, de los inversores y partido gobernante, con muy escaso conocimiento y participación de la ciudadanía.

Respecto los técnicos, ya no interpretan un documento aprobado con anterioridad, ahora dan forma a una decisión política del gobierno municipal. Sin embargo, en el caso de esta actuación, su papel no se limita a ser un mero instrumento; a favor de esta sospecha concurren dos circunstancias que han podido pasar inadvertidas. La primera es que la Gerencia de Urbanismo Municipal ya tomó partido por este tipo de actuación, excluyendo cualquier otro uso público o privado, cuando desarrolló dos anteproyectos de hotel con anterioridad a esta iniciativa. La segunda corresponde a la función que ha desempeñado el arquitecto director del proyecto, como impulsor originario y actual de esta promoción, aspecto, este, que para nosotros en absoluto es constitutivo de reproche alguno, más bien, junto con todo lo demás, dato muy interesante que apoya la conclusión general que expondremos al final de esta serie de posts.

«[…] que le ofrece su actual momento de auge económico, cultural y social que le aporta su pujanza turística.»

Aquí se resume uno de los tópicos más equivocados y persistentes del discurso dominante, a menudo recurso definitivo para anular a las voces discrepantes. La intensa actividad turística proporciona buenos datos económicos, pero sólo en las cifras brutas y globales ¿quiénes se benefician realmente? Ponemos un ejemplo muy próximo: entre 126 ciudades españolas Marbella, la joya de nuestro turismo, ocupaba en 2014 el puesto 116 en cuanto a la renta media de los hogares (Fuente <http://www.ine.es/prensa/ua_2017.pdf>).

Los datos son igualmente malos en lo relativo a desigualdad social. En Málaga asistimos a una masiva expulsión de la población del Centro histórico debido a la eliminación del parque residencial, a la vez que se concentra la inversión municipal en detrimento de los demás barrios. Y en relación con la cultura, francamente no vemos el beneficio aportado por el turismo, todo lo contrario, también aquí la cuantiosa inversión es para productos culturales importados, empaquetados y espectacularizados para atracción de turistas, no para la creación y producción local.

* ‘Miradas’ a la Torre del Puerto (1)
‘Miradas’ a la Torre del Puerto (2). Málaga y la competitividad turística
‘Miradas’ a la Torre del Puerto (3). Recetas simples para sociedades complejas

 

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Crecimiento y resistencia en los espacios turísticos litorales

Ayer 30 de noviembre de 2017, la Facultad de Turismo de la Universidad de Málaga acogía el seminario de investigación “Reestructuración de los espacios turísticos litorales. Crecimiento y resistencia”*. Se reunieron experiencias de resistencias a grandes proyectos situados en Málaga y la Costa del Sol, con la intención de obtener una visión conjunta de nuevas maneras de entender y defender lo urbano. En concreto estuvieron presentes personas implicadas con las resistencias a los grandes proyectos de HOTEL (RASCACIELOS) PUERTO MÁLAGA, BOSQUE URBANO MÁLAGA, CENTRO DE MÁLAGA, CEMENTERA LA ARAÑA MÁLAGA, AMPLIACIÓN PUERTO MARBELLA, AUTOVÍA MARBELLA-RONDA, LOS MERINOS RONDA-, que durante más de tres horas y media compartieron problemáticas y experiencias comunes.

A continuación acompañamos el texto de introducción al seminario de investigación y en breve colgaremos los resultados de esta intensa sesión :).

La crisis sistémica tiene raíces en la crisis de “urbanización del capital” global, proceso que incluye progresivamente a los destinos turísticos maduros (Harvey, 2013).

El crecimiento urbano y otros fenómenos globales del mundo contemporáneo (Borja & Castell, 2004; Harvey, 2013), no se basan en la actividad económica tradicional, sino en el acuerdo tácito económico para promover la expansión del suelo urbano, la especulación inmobiliaria y el crecimiento demográfico (Naredo, 2010; López & Rodríguez, 2010). Estos procesos son definidos por Logan & Molotch (1987) como máquinas de crecimiento urbano (growth machines), donde distinguimos tres niveles enunciativos: (1) las ideas y discursos; (2) los programas, planes y leyes; (3) y los proyectos para obras concretas. En el acuerdo tácito participan cuatro tipos de agentes: políticos, empresarios e inversores, medios de comunicación y profesionales (Logan & Molotch, 1987; López & Rodríguez, 2010). Pero también aparecen opositores que con su postura hacen visible esa convergencia de intereses.

Las nuevas resistencias muestran tres giros en las dimensiones social, cultural y espacial que modifican el imaginario social y territorial de la población urbana (Soja, 2008). En la época precedente, los movimientos sociales eran jerárquicos y estructurados en su organización táctica (con dirigentes y líderes de un lado y militantes de otro), y dependientes de organizaciones formales; sus principios y fines eran mucho más generales (derechos humanos, civiles y laborales, emancipación del proletariado…) (Ingrassia, 2013; Soja, 2008). 

La crisis económica de 2008, mostrada violentamente sobre la población occidental, tiene consecuencias importantes en el imaginario de la población urbana. En el caso español, de manera extensa en todas las ciudades, e intensamente en los principales espacios urbanos (15M). Se denuncia la falta de representatividad de los partidos políticos, y en general la situación de indefensión ante la crisis de las instituciones del Estado del Bienestar, fomentada por las instituciones nacionales e internacionales públicas y privadas (Castells, 2016). Se reclama “democracia real ya”, y otra forma de entender la política, consiguiendo unir de forma natural a gentes de diferentes ideologías, edades y condición social en su sentimiento de “indignación” frente a la situación de crisis sistémica (Hessel, 2011; Sampedro, 2011).

El momento actual se caracteriza por el surgimiento de movimientos sociales más diversos, heterogéneos y múltiples, muchos de ellos provocados por proyectos urbanos concretos. Aunque no niegan los grandes principios (o relatos anteriores), se centran en la defensa de lo concreto, lo específico y lo cotidiano, y por ello desarrollan luchas más localizadas en el espacio urbano de las poblaciones directamente afectadas; es decir, en el espacio vivido (Fdz-Savater, 2017; Grupo, 2016; Lefebvre, 2013; Soja 2008).

Notas:
* La investigación que da lugar a este seminario se inscribe en el proyecto I+D titulado “Crisis y reestructuración de los espacios turísticos del litoral español” (CSO2015-64468-P) del Ministerio de Economía y Competitividad (MINECO)
Referencias:
BORJA, J. y CASTELLS, M. (2004). Local y global. La gestión de las ciudades en la era de la información. Taurus. Madrid
CASTELLS, Manuel (2016). En Iglesias, P. (2016). Pablo Iglesias con Manuel Castells. Otra Vuelta de Tuerka Televisión. Madrid
FERNÁNDEZ-SAVATER, Amador (2017). A cien años de la revolución rusa, reimaginar el cambio social. ElDiario.es.
http://www.eldiario.es/interferencias/revolucion-cambio_social_6_706639343.html
GRUPO ESTUDIOS ANTROPOLÓGICOS LA CORRALA (coor.) (2016). Cartografía de la ciudad Capitalista. Traficantes de Sueños. Madrid
HARVEY, David (2013). Ciudades rebeldes. Del derecho de la ciudad a la revolución urbana. Akal. Madrid
HESSEL, Stéphane (2011) [2010]. ¡Indignaos! Un alegato contra la indiferencia y a favor de la insurrección pacífica. Destino. Barcelona
INGRASSIA, Franco (2013). Por todas partes crece… En FERNÁNDEZ-SAVATER, Amador (2013). Fuera de lugar. Acuarela-Machado. Madrid
NAREDO, J. M. (2010). El modelo inmobiliario español y sus consecuencias. En Coloquio sobre urbanismo, democracia y mercado: una experiencia española (1970–2010), Institut d`Urbanisme de Paris, Université de Paris, 15 y 16 de marzo de 2010. http://habitat.aq.upm.es/boletin/n44/ajnar.html
LEFEBVRE, Henri (2013) [1974]. La producción del espacio. Capitán Swing. Madrid
LOGAN, J. y MOLOTCH, H. (1987). Urban Fortunes: The political Economy of Place, Los Angeles: University of California Press. Berkeley
LÓPEZ, I. y RODRÍGUEZ, E. (2010). Fin de ciclo. Financiarización, territorio y sociedad de propietarios en la onda larga del capitalismo hispano (1959-2010). Traficantes de Sueños. Madrid
SAMPEDRO, José Luis (2011). Introducción. En HESSEL, Stéphane (2011) [2010]. ¡Indignaos! Un alegato contra la indiferencia y a favor de la insurrección pacífica. Barcelona: Destino
SOJA, Edward W. (2008) [2000]. Postmetrópolis. Estudios críticos sobre ciudades y regiones. Traficantes de Sueños. Madrid

 

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