Sobre las viviendas con fines turísticos en Málaga

La intensificación del uso turístico en las ciudades y el auge de las viviendas con fines turísticos son temas que preocupan cada vez más a la ciudadanía. En relación a ello, compartimos un artículo de prensa y un reportaje que abordan estos temas en los que han participado colaboradores de Rizoma. Esperamos que sean de vuestro interés .

THE CITY, STUPID. LA CIUDAD ES DE LA CIUDADANÍA. Vía @MálagaHoy
Este artículo es una reflexión sobre el informe emitido por en 2018 por la Comisión Nacional del Mercado y la Competencia sobre las viviendas con fines turísticos.
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¿DÓNDE VIVIMOS? Vía Los Reporteros Canal Sur Televisión
Reportaje sobre la situación de la vivienda con fines turísticos en Málaga.

 

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En defensa de la Casa Invisible. Acerca de la amenaza de desalojo.

Compartimos estas actividades y artículos recientes publicados en prensa, en relación con la amenaza de desalojo de la Casa Invisible. Defendemos este lugar de encuentro y reflexión sociocultural que enriquece la ciudad.

Artículo en Sur: Invisibilizar la cultura y otros peligros, 15 de julio de 2018:

El sentido de La Invisible: “un espacio tan incómodo para unos como acogedor para movimientos feministas, migrantes, precarios y expulsados de la ciudad neoliberal; para artistas que se resisten a la mercantilización de la vida; para instituciones culturales que experimentan más allá de sus muros; y, sobre todo, para una ciudadanía que insiste en querer pensar y pensarse, sentir y sentirse en común y sin censuras.” 

Artículo: El director del Reina Sofía: “La existencia de centros como La Invisible de Málaga es imprescindible para el ecosistema cultural”

Manuel Borja-Villel rompe una lanza por el centro cultural y social La Invisible, amenazado de cierre, e invita al alcalde de Málaga a que tolere la convivencia de diferentes modelos de gestión cultural

Actividad: Reinventando las instituciones. Debate en La Invisible, C/ Nosquera, 18,00-20,00hh, 18 de julio de 2018

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Actividad: Manifestación #DEFIENDELAINVISIBLE, C/ Nosquera, 19,30h, 19 de julio de 2018.

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‘Miradas’ a la Torre del Puerto (6). El sentido de nuestro trabajo

Con este post concluimos nuestro análisis del artículo de José seguí, finalizando con una consideración muy breve sobre el panorama actual del ejercicio de la profesión (extensible a cualquier otra de titulación universitaria), en una situación verdaderamente crítica que, paradójicamente, el texto estudiado suscita indirecta pero poderosamente.

Insistimos que nuestro comentario no supone un reproche a la postura personal del autor. Tampoco hay crítica a un pensamiento, sencillamente porque este no existe (su texto carece de  consistencia argumentativa). Tan solo hemos querido exponer cómo se pueden accionar, mediante la palabra, automatismos ya construidos para mover voluntades, lo que diríamos, es una de las posibles formas retóricas de nuestro tiempo.

Transcribimos su último párrafo.

“Por todo ello, es difícil comprender esa actitud de la permanente negación a estas transformaciones, que parece situarse más cerca de la abstracción teórica de lo ‘subjetivo’ o en motivos interesados ajenos a aquello que niegan, que en la responsable definición de los argumentos de lo ‘objetivo’ que lo concreta, resultando finalmente ser la excusa conceptual sobre la que se apoya un reducido pensamiento académico que necesitando respaldarse en sus instituciones no parecen encontrar otra salida que esa visión inmovilista y estática de la ciudad ante su falta de compresión por lograr asimilar no solo aquello que se transformó en el pasado para poder entender la ciudad del presente que han recibido, sino también las necesarias dinámicas de transformación que requiere esa ‘otra’ ciudad para adaptarse al futuro que ya ha comenzado con las nuevas demandas que se producen en esta también nueva etapa”.

El autor pretende situar el debate como una confrontación entre dos supuestos posicionamientos respecto su propuesta arquitectónica: el inmovilista que se refugia en el «reducido pensamiento académico» y por otro lado el del dinamismo objetivo, que alimenta su optimismo con las transformaciones que ya hubo en la ciudad y las que ahora se anuncian. Pero el conflicto al que se refiere está tan anticuado como aquella superioridad moral del progreso, entendido al modo de un despliegue ascendente e imparable (por históricamente necesario) del accionar racionalista. Y que tiene su versión más trivial en la asimilación de lo nuevo con lo bueno.

De este movimiento hacia el futuro el artículo no ofrece muchas explicaciones, es sólo un discurso circular con referencias tautológicas a términos como transformación ´mutante’, ciudad futura, nueva etapa, que caracterizarían a la nueva ‘modernidad’. En el único momento en que es posible apreciar qué necesidad viene a resolver este proyecto es cuando da a entender que Málaga puede mejorar «su posición en el damero competitivo». Y deducimos que es gracias a que su proyecto refuerza con una oferta de lujo la actividad turística local, para él principal factor de su «actual auge económico cultural y social». De la arquitectura pasamos a un frío imperativo, ya bien conocido: There is no alternative (TINA), que decía Margaret Tatcher.

Desde hace ya bastantes años, la arquitectura y las demás profesiones liberales se ven asediadas por la precarización laboral, con una proporción creciente de titulados asalariados y de otros obligados a dedicarse a otros oficios. No obstante algunos consiguen ascender y se convierten en empresarios, conseguidores, organizadores ejecutivos. Su trabajo tiene poca relación con sus estudios, se especializan en conectar y mediar entre el mundo del trabajo y quienes tienen recursos económicos y resortes políticos. Y también de estos entre sí, como es el caso. No es el ejercicio metódico de la disciplina sino el arte de la estrategia. La práctica de los saberes profesionales queda, entonces, supeditada a fines ajenos, cada vez más automatizada, desmoralizante y desprovista del sentido científico, social y creativo que alguna vez tuvo.

Sin embargo existe una tercera opción que vemos abriéndose, cada vez más clara y operativa, en la gente joven.  No se conforman con el lugar que se les reserva (arriba o abajo) ni renuncian al contenido de su saber, que inevitablemente resulta radicalmente transformado y de nuevo creativo y fértil. Y lo hacen respondiendo a dos cuestiones fundamentales que no son separables: ¿para quiénes realmente trabajamos? Y ¿cómo nos enfrentamos a los tremendos problemas actuales, a las crisis social y del medio físico del planeta?

Enlaces a los posts anteriores:
‘Miradas’ a la Torre del Puerto (1)
Miradas’ a la Torre del Puerto (2). Málaga y la competitividad turística
‘Miradas’ a la Torre del Puerto (3). Recetas simples para sociedades complejas
‘Miradas’ a la Torre del Puerto (4). El urbanismo, el turismo y la equidad social
‘Miradas’ a la Torre del Puerto (5). Lo de todos es para unos pocos
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La otra cara del turismo

Para quienes aún no hayan leído esta reflexión publicada en el Málaga Hoy por parte de colaboradores de Rizoma implicados en el proyecto I+D titulado«Crisis y reestructuración de los espacios turísticos del litoral español» (CSO2015-64468-P). Esperamos que resulte de interés.

Vía @MálagaHoy 

“La transformación del territorio en la Costa del Sol encuentra cada vez más resistencia por parte de sectores de la población afectada. En estos casos lo que se transmite a la opinión pública es que se trata simplemente de actitudes retardatarias hacia iniciativas que llegan para mejorar las condiciones urbanas y económicas de la zona (especialmente por la creación de empleo). La mayor parte de la población sigue vinculando prosperidad actual o futura al incremento sostenido del número de turistas, y por tanto la expansión inmobiliaria. Multitud de agentes locales, siempre de modestas dimensiones, siguen interesados en el crecimiento demográfico, turístico y urbano. Y más ahora cuando muchos propietarios de viviendas se incorporan a la oferta turística de los llamados pisos turísticos vía internet.

Bien puede concluirse que existe una clausura (en el sentido de cierre o de llave) en la subjetividad colectiva dominante, que impide plantear operativamente un futuro colectivo diferente al del destino turístico para la Costa del Sol. No se dan las condiciones objetivas para que tal apertura sea concebida por la población como algo posible. En cuanto los agentes con recursos económicos y políticos, están muy lejos de quererlo, pues la situación actual les favorece. Además en su mayoría se deben a instancias de decisión exteriores, igualmente favorables a su perpetuación. Siendo este el sentir de la mayoría de la población residente, aun cabe la posibilidad de que quienes sufren directamente los efectos negativos de la estrategia pro-crecimiento inmobiliario no se resignen y se movilicen para resistir. A partir de ahí, ¿podría darse, en una escala significativa un cuestionamiento del ideario del desarrollo en su versión más simplista, aunque dominante, de crecimiento meramente cuantitativo?

La pregunta es importante porque la destrucción de la base paisajística, ecológica y medioambiental de la Costa del Sol, es una inquietud compartida desde hace mucho tiempo en la comunidad científica y académica, incluyendo los titulados universitarios en turismo. A esto se añade la novedad de las transformaciones urbanas que están provocando serias dificultades para el acceso a la vivienda y la permanencia de los residentes en las zonas en proceso de turistización. Solo un cambio en la percepción colectiva de los problemas podría variar la actual dinámica de deterioro.

Cuando la resistencia supera la oposición individualista es oportuno plantearse qué ocurre en los grupos que se enfrentan a tales amenazas. En un trabajo en colaboración con diversos colectivos, estos coinciden en que los conflictos están provocados por una notoria rapacidad de la actividad inmobiliaria sobre el medio físico (y social). Pero el turismo apenas se pone en cuestión y sigue considerándose una fuerza benéfica. Sin embargo en el caso de la turistización y gentrificación de los barrios, el problema lo produce directamente el turismo, en concreto la expulsión de los habitantes por la presión insostenible del flujo masivo de turistas. Aunque ese fenómeno no es nuevo en la Costa del Sol (los antiguos centros de las poblaciones hace tiempo que dejaron de estar habitados por residentes), su violencia actual, proporcional a su rapidez, hace que la causa se adjudique a la manera en que funciona el nuevo turismo de masas ¿Podría estar abriéndose una crisis en uno de los principios hasta ahora inamovibles en el imaginario colectivo de la región, esto es, el turismo como bendición y la condición de destino turístico como cualidad propia y rasgo principal de la identidad de la zona?

Hay un interés concreto para estudiar lo que está sucediendo a partir de estas experiencias de lucha porque brindan vías de aproximación diferentes y complementarias a las habituales en los estudios académicos. Pero más importante aún, es que podrían sugerir la incipiente existencia de respuestas sociales, gérmenes de subjetividad colectiva de relativa autonomía, formada a lo largo de los procesos de lucha. Son colectivos que tienen características propias, están escasamente relacionados con movimientos sociales anteriores y sobretodo podrían proveerse de núcleos de agregación y expansión social importantes, aunque sean todavía mal conocidos, como es el gran tema del decrecimiento. La articulación en red de estos nodos entre sí ayudaría a lograrlo.

El trabajo con los grupos de resistencia tiene un interés mayor que el de poder acceder a una fuente de información alternativa o el de mostrar la cara menos agradable de los procesos en marcha. Al respecto el prestigioso geógrafo Edward Soja, en su libro En busca de la justicia espacial, y tomando como referencia a E. Said y M. Foucault, sugiere que las “[…] geografías injustas de poder político también pueden permitir crear fundamentos para la existencia de la emancipación”; por ello podrían aparecer “[…] espacios potenciales de resistencia y empoderamiento […]”. Esto remite a la siguiente cuestión: ¿en qué medida se da en los colectivos protagonistas de las resistencias una creatividad social por más que el relato oficial reduzca su voz a la insignificancia?

El papel de los prescriptores de opinión sigue siendo fundamental en la conducción del imaginario colectivo. En su mayoría creando una receptividad social favorable a los grandes proyectos inmobiliarios y turísticos. Formando parte (menor) de los agentes cuya postura tiene relevancia política, estamos las y los profesionales relacionados con dichas actividades. Pero al mismo tiempo somos habitantes de este lugar. No podemos disociar tranquilamente nuestra experiencia existencial y el conocimiento que tenemos acerca de lo que está ocurriendo y sus consecuencias, respecto nuestro propio trabajo académico. Así como comprobamos que los grupos comprometidos en estos conflictos, al intentar transformar una realidad exterior adversa, también se transforman, procesos parecidos tienen lugar entre nosotras. Se problematiza el proceder en nuestra práctica diaria y en la reflexión teórica. Y aparece entonces la necesidad de incluir como objeto de la investigación el sentido de nuestro quehacer profesional y la misma investigación.”

Eduardo Serrano, doctor arquitecto. Colaboran en este artículo: José María Romero, doctor arquitecto y profesor de la Universidad de Granada; Enrique Navarro, doctor en Geografía y profesor de la Universidad de Málaga; Yolanda Romero, doctora en Turismo y profesora de la Universidad de Nebrija y de la Universitat Oberta de Catalunya; Sabina Habegger, doctora en Pedagogía; Fernando Ramos, arquitecto; Rubén Mora, arquitecto; y Alicia Carrió, arquitecta.
La investigación que da lugar a este artículo se inscribe en el proyecto I+D titulado Crisis y reestructuración de los espacios turísticos del litoral español (CSO2015-64468-P) del Ministerio de Economía y Competitividad.
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Justicia Espacial: La Bahía de Málaga amanece

Esperando que resulte de vuestro interés, difundimos un nuevo artículo publicado en Málaga Hoy por parte de colaboradores de Rizoma implicados en el proyecto I+D titulado«Crisis y reestructuración de los espacios turísticos del litoral español» (CSO2015-64468-P). 

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Fuente: Amanecer en Málaga por Quino AL (2012) 

Vía @Málagahoy

“La bahía de Málaga amanece. El mar está calmo, y parece un espejo. Refleja los tonos claros rosados y azules de la bóveda del cielo. Aunque sus colores se hacen más rojizos cuando la bóveda se aproxima a la línea del horizonte, en su contacto con el mar. En la zona del inmediato nacimiento del sol los colores se encienden de manera violenta: rojos, naranjas, amarillos. Por el contrario, la tierra es un fondo oscuro ante al cielo y el mar. Con su forma de media luna abraza el espejo del mar. Como contrapunto destaca el borde ondulado y quebrado de los montes elevándose sobre la línea de la costa. A escasos cientos de metros de la playa se encuentra un espacio amplio que desea ser bosque urbano mediterráneo. En otra parte privilegiada de la bahía, el mar se entrega a la arena de la playa. Hacia el interior la arena está colonizada por el ecosistema propio del lugar. Su flora y fauna son habitantes de un ecosistema de ribera que es necesario para sus formas de vida. Son únicas en el litoral de la bahía. La ciudad permanece a la espera. Sus residentes se desperezan preparándose para comenzar un nuevo día. Pronto las calles del centro presentarán el bullicio urbano habitual.

Sin embargo, la ciudad y su amplio territorio próximo están amenazados gravemente en varios lugares y frentes. Lo detecta su paisaje. Lo denuncia su ciudadanía. Lo presiente su flora y su fauna. A sus pobladores no se les ha consultado ni opinión ni deseos sobre las inminentes transformaciones que se avecinan. Sin equidad no hay justicia. Sobre el paisaje de la bahía pende -como la espada de Damocles-, la sentencia de violación del rascacielos proyectado por la empresa del grupo catarí Al Bidda en el puerto. El aire de la zona este de la bahía se ve oscurecido por la contaminación escupida por la incineradora de residuos urbanos de la empresa alemana Heildelberg Cement, antes Italcementi. Su toxicidad contamina el comportamiento de muchos políticos y medios de comunicación de la ciudad. La empresa Sareb (banco malo creado por el Estado), pretende construir en los antiguos solares de Respsol -planificados zona verde en los años 80-, un gran complejo en su lugar, e impedir el bosque urbano que compensaría la desigualdad entre las zonas verdes de los distritos ricos y pobres de la ciudad. El centro de la ciudad ha perdido en los últimos años el 50% por ciento de su población residente, porque sus calles y viviendas sufren transformaciones que van en contra de poder ser habitado dignamente. Más allá, la empresa del catarí Al Thani, en connivencia con el Ayuntamiento y la Junta de Andalucía, elimina en estos momentos posiblemente restos arqueológicos fenicios, y los últimos ecosistemas de ribera marítima del litoral malagueño, así como su flora y su fauna. Y en Marbella, la franja del litoral urbano se siente amenazada por la ampliación de un gran puerto deportivo, donde intervino en su promoción inicial el mencionado Al Thani. Una inmensa superficie de terreno rural de la Serranía de Ronda puede ser violentada por la autovía de peaje (privada) Marbella-Ronda que promocionaba la Junta de Andalucía. Y en Ronda, la condena del inicio de la obras de la macro urbanización de Los Merinos se cierne todavía sobre un extenso territorio de la Reserva de la Biosfera de la Sierra de la Nieves.

Las plataformas y asociaciones Defendamos Nuestro Horizonte, Aire Limpio Málaga, Bosque Urbano Málaga, contra la autovía de peaje, a favor de los residentes del Centro de Málaga, del Arraijanal, contra la ampliación del puerto de Marbella y la gran Urbanización de Ronda defienden las cualidades de sus espacios habitables, que entre otras cosas son comunes, es decir, de toda la ciudadanía. No es tanto que se opongan a los proyectos y al desarrollo en sí, sino que cuestionan cómo ese crecimiento les va a afectar y cambiar sus vidas cotidianas, sin aportarles ningún beneficio; y previsiblemente sólo perjuicios.

La investigación que desarrolla la Universidad de Málaga, junto con las plataformas locales de defensa ante estos grandes proyectos e intervenciones, ha desvelado el gran valor de sus iniciativas. Es cierto que las debilidades de las plataformas son grandes, que sus fuerzas están mermadas, que sus ciudadanos persiguen utopías, pero la cualidad y validez de sus planteamientos son muy destacables. Cuando se entienden como movimiento conjunto, surge de forma natural una idea de derecho a la ciudad y de justicia espacial profundamente democráticos. Porque desean preservar la calidad de vida que disfruta cada una en su propio lugar, pero también la que se disfruta en común en la ciudad. Por ello, defienden la mesura en la creación de nuevas necesidades, la reducción del consumo y de las dimensiones de las infraestructuras y la construcción en general, la distribución de los recursos, y sobre todo defienden lo del lugar frente a lo descarnado, abstracto y los puros números del dinero, y exigen disponer de más información y más democracia real. No son cuestiones ideológicas.

Las plataformas y asociaciones locales no sólo deben ser cuidadas con esmero, sino protegidas para que perseveren en sus principios y fines. Los políticos, los urbanistas y los medios de comunicación deberíamos fijarnos más en la vida cotidiana de la ciudad, de sus barrios, de sus calles, antes que hablar de planes urbanos, proyectos y demás. Aprenderíamos que la ciudad no se hace en los despachos, sino que la hace la gente en la calle, en su espacio. La función de una auténtica política del común debe partir de lo que existe, de lo que ya tenemos. Y por ello es prioritario fomentar esa vida local que defiende y reclama justicia espacial aquí y ahora, y para toda la ciudadanía: un paisaje de la bahía más despejado y azul, un aire de la ciudad más puro y transparente, un verde urbano más intenso, un mar, un litoral y unas sierras más naturales, una fauna y una flora más propias, una población del centro histórico y de toda la ciudad más feliz en sus casas y en sus calles.”

José María Romero es doctor arquitecto y profesor de la Universidad de Granada. Colaboran en este artículo: Yolanda Romero, doctora en Turismo y profesora de la Universidad de Nebrija y de la Universitat Oberta de Catalunya; Enrique Navarro, doctor en Geografía y profesor de la Universidad de Málaga; Eduardo Serrano, doctor arquitecto; Sabina Habegger, doctora en Pedagogía; Fernando Ramos, arquitecto; Rubén Mora, arquitecto; y Alicia Carrió, arquitecta.
La investigación que da lugar a este artículo se inscribe en el proyecto I+D titulado Crisis y reestructuración de los espacios turísticos del litoral español (CSO2015-64468-P) del Ministerio de Economía y Competitividad.

 

 

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Destrozar el paisaje, dañar al turismo

Esperando que resulte de vuestro interés, difundimos este artículo publicado hace unos días en La Opinión de Málaga en el que ha participado uno de los colaboradores de Rizoma. Recomendamos también que visitéis las otras entradas dedicadas al hotel-rascacielos del Puerto de Málaga.

vía @opiniondemalaga

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Imagen de fondo de pantalla de Windows 10

Miren la imagen. ¿Reconocen el lugar? Si, se trata de la bahía de Málaga, y la fotografía está tomada desde los Baños del Carmen. Esta magnífica panorámica apareció como fondo de pantalla en los ordenadores que tuvieran instalado el sistema operativo Windows 10, y estuvo ahí, a la vista de todos sus usuarios, varios días durante el pasado mes de junio. Forma parte de la aplicación Spotlight, de Microsoft, que instala automáticamente como fondo de pantalla imágenes espectaculares de todo el mundo, la mayoría paisajes. Muy pocas veces han aparecido paisajes españoles, y la bahía de Málaga fue una de esas veces; recientemente, otro fantástico paisaje malagueño, Ronda con su tajo, apareció en este exclusivo catálogo de imágenes. La imagen de la bahía de Málaga iba acompañada de algunas frases: «¿Dónde puedes ver esta increíble puesta de sol?» o «Si visitas este lugar, no podrás olvidarlo nunca». Ciertamente, resulta difícil pensar en una campaña publicitaria más potente, efectiva y barata para una ciudad. Un regalo para el sector turístico de Málaga.

Hace unos días, fuimos amablemente invitados por el Foro de Turismo de la ciudad de Málaga para explicar los motivos de oposición al rascacielos que se pretende erigir en plena bahía de Málaga. En nuestra presentación, expusimos esta imagen y lanzamos una pregunta: ¿qué ciudad, qué administración turística, permitiría destrozar el magnífico recurso turístico que revela esta fotografía? Málaga cuenta entre sus atributos con un fenomenal elemento de atracción de visitantes: las vistas sobre la bahía. Lo saben los comerciantes y hosteleros que reciben turistas en sus terrazas y locales con vistas al mar, y lo saben también muy bien quienes enseñan la ciudad a amigos, familiares y colegas profesionales foráneos. La imagen de Spotlight viene a confirmar esta argumentación de forma nítida y rotunda. Es de pura lógica deducir que estropear esta panorámica con un rascacielos de 150 metros de altura (que es la altura que se está tramitando, no 135 metros), sería negativo para la ciudad desde el punto de vista turístico y económico. Y también es de pura lógica pensar que los responsables del turismo local no sólo tendrían que conservar esta postal, sino que deberían apostar por mejorarla y por utilizarla como reclamo turístico. Sería de cajón que lo hicieran.

En esta línea, la ciudad de Málaga se había marcado como objetivo promover su candidatura a la lista de lugares de Patrimonio Mundial de Unesco, algo que sin duda repercutiría muy positivamente en el potencial turístico de la ciudad, tanto cuantitativa como, sobre todo, cualitativamente. Para ello tendría que contar con la aprobación, vinculante, de Icomos, organización asesora de Unesco. Precisamente Icomos ha presentado recientemente un informe sobre el rascacielos del puerto en el que recomienda renunciar a su construcción por los daños que provocaría en el patrimonio paisajístico de la ciudad. Un mínimo análisis lógico y desapasionado permitiría vislumbrar las evidentes consecuencias negativas que desoír esta recomendación, permitiendo la construcción del rascacielos en ese lugar, provocaría en la posible candidatura de la ciudad, y cómo perjudicaría, por tanto, a los previsibles beneficios económicos que reportaría su posible inclusión en tan prestigiosa lista.

Después de vivir unas décadas urbanísticamente horribilis, Málaga ha conseguido desprenderse del estigma de ciudad desarrollista. De forma lenta y laboriosa, ha revertido el proceso y se ha labrado una imagen de marca muy definida, como ciudad habitable, de escala humana, ligada al patrimonio y a la cultura, lo que ha permitido el desarrollo turístico de los últimos años y la admiración de sus visitantes ante el cambio experimentado. Prácticamente todas las administraciones y sectores vinculados al turismo han tenido participación en la creación de este modelo de ciudad turística. Sin embargo, la construcción del rascacielos (y el precedente que supondría) caminaría en sentido absolutamente opuesto, vinculando de nuevo, irremediablemente, la ciudad al desarrollismo cortoplacista más obsoleto, y esto afectaría, sin ningún género de dudas, a su potencial turístico, y por tanto a su economía. No sería, como se esgrime, algo moderno, sino todo lo contrario: esto lo hemos vivido ya, en la ciudad y en la costa. Recordemos que la ahora tan denostada Malagueta fue vendida, en su momento, como un hito de modernidad (¿qué más modernidad, en aquella época, que construir un pequeño Manhattan?).

Lo realmente moderno, al menos en Europa, es entender que el paisaje, lejos de ser un obstáculo, es un gran aliado del turismo, un recurso turístico de primer orden. Así lo recoge el Convenio Europeo del Paisaje, firmado en Florencia en el año 2000. No fue una casualidad el lugar escogido para la rúbrica: la región de Toscana fue una de las impulsoras del Convenio, y la Toscana, con magníficos paisajes rurales y urbanos, recibe 13 millones de turistas anuales, 5 millones de ellos en el área de Florencia. Algo parece que saben de turismo y de paisaje.

El daño que el rascacielos ocasionaría en el sector turístico ha sido resaltado por expertos y profesionales del turismo tan cualificados como Rafael de la Fuente, autoridad incuestionable por su brillante y dilatada trayectoria profesional, que ha puesto el acento en los constatados beneficios económicos que aporta un modelo turístico respetuoso con el paisaje, o el profesor Rafael Esteve Secall, autor de referencia en investigaciones sobre turismo, quien ha incidido en el daño que este proyecto causaría al turismo de cruceros en Málaga, algo que también temen los trabajadores portuarios.

Estos argumentos deberían conducir, al menos, a un proceso de reflexión sobre la utilidad del rascacielos para la ciudad, para el interés general del conjunto de sus ciudadanos, y en concreto sobre su principal actividad económica, el turismo. Porque la sociedad actual es consciente del valor turístico del patrimonio paisajístico. Pongamos como ejemplo edificios que distorsionan o tapan las vistas sobre la Catedral y el Monte Gibralfaro: ¿quién firmaría hoy el edificio del Málaga Palacio y quitar la panorámica a un patrimonio tan espectacular como la Catedral? ¿Quién daría permiso a la construcción, en la zona de la Coracha, del edificio de Campos Elíseos?

No están en discusión (huelga decirlo) los hoteles, ni tampoco, por supuesto, el turismo. Todo lo contrario: sostenemos que este proyecto sería perjudicial para un modelo turístico sostenible (es decir, no depredador de los recursos), como al que se dirigía Málaga, entendiendo la sostenibilidad en sus tres pilares: económico, ambiental y social. Ni siquiera se discuten los rascacielos. Lo que está sobre la mesa es el disparate de colocar una mole que prácticamente triplicaría la altura del edificio residencial más alto de la ciudad en el lugar más frágil y sensible de la misma, en medio de todo, destrozando la imagen de la ciudad. Y encima cargándose un recurso turístico de primera categoría, o lo que es lo mismo, dañando nuestra gallina de los huevos de oro. ¿Quién se beneficia, realmente, de esto?

Firmado por: Matías Mérida Rodríguez, profesor de Análisis, Evaluación y Gestión del Paisaje, de la UMA; y Enrique Navarro Jurado, profesor de Planificación Territorial y Turismo Sostenible, Facultad de Turismo, de la UMA
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Desde la resta, n`UNDO

A propósito de conferencia, exposición y presentación de libro en la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Granada

El futuro habita entre nosotros. En el espacio que vivimos. En la ciudad y en la arquitectura que habitamos. Porque una gran parte del mundo construido que nos envuelve existirá dentro de 20, 30 o 50 años, y producirá formas parecidas de habitar.

Utilizando el sentido común para verlo, el presente puede ser esperanzador. Ésta es la mayor aportación del colectivo n´UNDO en su triple muestra de conferencia, exposición y presentación de libro realizada en la escuela de Granada: presentar un presente/futuro posible esperanzador. Nos rodea aquí y ahora.

La mirada de n´UNDO sobre la realidad es radical. Sin fundamentalismos, pero desde la raíz. Nunca fuerza la realidad en donde se produce la propuesta/proyecto. Siempre atiende a las posibilidades del lugar o de la arquitectura existente.

Desde la resta no habla de sostenibilidad, de crisis sistémica y demás jerga. Propone de manera natural restar, conservar y cuidar lo que de verdad vale. Desde su punto de vista suelen ser bastantes cosas. La propuesta de n´UNDO para habitar el mundo no tiene nada de sofisticación. Pero sí propone una profesión de arquitecto/a diferente, y muestra una arquitectura diferente imprescindible, necesaria y deseable. Su manifiesto de 11/11/2011 dice:

20180301_JMR_Desde la resta(1)n’UNDO (2017): Desde la resta. DPR-Barcelona (Pg. 3)

El manifiesto nos lleva más allá, nos lanza al futuro: nos pro-yecta. Aunque está implícito en él, si cambiamos personas por población, y entendemos que ésta es humana y no humana (flora y fauna, e incluso las cosas), el manifiesto ni siquiera parecerá antropocéntrico. En realidad no lo es. El mundo no nos pertenece. Pertenecemos al mundo. Sin un ápice de nostalgia invita a conservar y cuidar formas de vida y de pensar útiles ahora mismo. Es el principio de precaución como creación.

Las dimensiones del libro se ajustan para no dejar papel sobrante. La letra elegida es la que menos tinta consume. No construir, Minimizar, Reutilizar, Desmantelar. Respetar, Limpiar, Recuperar, Regenerar. Desde la resta. Sentido común.

20180301_JMR_Desde la resta(5)  20180301_JMR_Desde la resta(4)Conferencia en la capilla y exposición en el patio antiguo de la E.T.S. Arquitectura Universidad de Granada (23/02/2018). Fotografías de Ricardo Hernández

23-02-2018
José María Romero
Prof. ETSA Universidad de Granada

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