Apoyo para Bosque Urbano Málaga

Compartimos la carta de apoyo enviada por Rizoma Fundación para Bosque Urbano Málaga. En este enlace podéis encontrar la carta de apoyo general que han elaborado hace unos días la propia Mesa de Trabajo de Bosque Urbano Málaga para quien quiera sumarse.

“Rizoma Fundación es una entidad que tiene como objetivos el fomento de la creatividad y de la subjetividad individual y colectiva para generar conocimiento de libre acceso y disfrute para todos los ciudadanos; en especial, a través de la investigación crítica, analítica y creativa de nuestros territorios –en particular los de la arquitectura, el urbanismo y la geografía urbana-, con atención especial al ámbito geográfico denominado ZoMeCS (Zona Metropolitana de la Costa del Sol). En concreto, el tercero de sus fines reflejado en estatutos se refiere a “La recuperación y expansión del espacio público como ámbito del encuentro libre y democrático de la ciudadanía universal.”

Tiene entre otros ámbitos de actuación el apoyo a iniciativas culturales y sociales, la promoción de ámbitos de debate ciudadano, manifestaciones en la opinión pública, y la defensa del espacio público urbano y territorial, a través de proyectos y trabajos interdisciplinares y multidisciplinares con información, herramientas, métodos y enfoques actualizados, análisis proyectivo de las problemáticas en su contexto espacial y social, promoviendo la innovación.

Rizoma Fundación de acuerdo con sus objetivos, reconoce la importancia y el interés que para la ciudadanía de Málaga tiene la iniciativa Bosque Urbano Málaga (BUM), que es una plataforma ciudadana, de carácter apartidista, que aboga por convertir en una auténtica área forestal los 177.000 m2 de terreno que en su día estuvieron ocupados por los antiguos bidones de Repsol, en Málaga capital”, y muestra su apoyo y ayuda futura para aquellas cuestiones que se estimen oportunas.

En Málaga, 10 de Noviembre de 2016″

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BOSQUE URBANO DE MÁLAGA: ESPEJO Y MANTO

Por José María Romero* y estudiantes de la ETSA de la Universidad de Granada**

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El 7 de enero de 2016 Ana Ferrer y Javier López lanzaron una idea en la plataforma Change.org  [Por un bosque urbano en los terrenos de la antigua Repsol – Málaga] que rápidamente se convirtió en viral. Su propuesta de BUM  -Bosque Urbano de Málaga- [Bosque Urbano Málaga en Facebook], en los antiguos solares de Repsol, próximos a la antigua carretera de Cádiz, ha recogido hasta el momento más de 3.000 firmas de apoyo[1].

No debería sorprender que una propuesta ciudadana como ésta, nacida desde abajo, haya tenido tanto éxito abriéndose paso en el desgastado discurrir de los proyectos que vienen de arriba, sea de los partidos políticos o de las instituciones públicas. La ilusión que ha provocado en parte de la ciudadanía pudiera parecer equivocadamente que se produce sólo para luchar contra el poder de los de arriba o contra el del dinero. Sin embargo, no es únicamente por eso.

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III Reunión General de la Asamblea BUM, en Cruz de Humilladero (16/04/2016)

Es difícil pensar otro proyecto para la ciudad de Málaga que pueda ser más apropiado y equilibrado que éste del BUM. Si tenemos en cuenta la crisis sistémica en la que la sociedad occidental se encuentra inmersa, el proyecto de un bosque mediterráneo en medio de la ciudad, atiende sensiblemente a las cuestiones fundamentales que deberían ser atributos de la arquitectura y el urbanismo actuales, y además, sin necesidad de inversión económica. Todo un modelo para navegar en la crisis de desarrollo y progreso sin más.[¿Dónde nos encontramos? Lugar y tiempo del nuevo urbanismo]

El BUM propone enfrentarse de manera ejemplar contra el Cambio Climático y la crisis de reducción de la biodiversidad (en este caso incluso de la local mediterránea); favorece la reducción de producción de energía al hacer innecesario el gasto energético de construir en el lugar; se enfrenta a la crisis de desigualdad social al compensar el desequilibrio existente entre las superficies verdes de la zona oeste de la ciudad y la este (tiende a equilibrar la zona pobre y superpoblada de la ciudad y la rica y menos densa); y, quizá su razón principal, favorece la idea y la práctica de la democracia en la ciudad al nacer como propuesta que guía la propia ciudadanía.

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Crisis sistémica y sus reflejos (Imagen: trabajos BUM de los estudiantes de la ETSA de la Universidad de Granada, Curso 2015/2016)

ARQUITECTURA HOY: ESPEJO Y MANTO

Mies van der Rohe explicaba hace más de medio siglo que la arquitectura debía de ser un espejo de su tiempo. Mies sólo decía la mitad de lo que es, según Alejandro Aravena [La Comunidad incluida en el proceso arquitectónico. Apuntes sobre el trabajo de Alejandro Aravena, premio Pritzker de Arquitectura 2016], reciente premio Priztker. Porque según éste, la arquitectura tiene que ser un espejo de su tiempo, pero -también a la vez-, un manto que acoge a sus habitantes y al mismo tiempo les oculta el lenguaje sofisticado y exclusivo de los arquitectos que no tienen por qué entender.

En cierta medida, Adolf Loos hablaba acerca de la misma idea: sólo el monumento conmemorativo o el funerario son Arquitectura (con mayúscula), y además no están construidos para ser habitados. La Arquitectura se crea para ser incómoda (el arte debe incomodar, provocar la reflexión), pero el resto de la arquitectura (con minúsculas) debe atender a la comodidad.

Sin embargo, en nuestra época presente, espejo y manto -dos atributos que la arquitectura aportaría-, se convierten en la misma cosa. El espejo de nuestro tiempo -S.XXI-, en el que debiera reflejarse la arquitectura más actual y comprometida, es el medio socio-ambiental. De similar manera, el manto que la arquitectura debe cuidar es el propio medio socio-ambiental.

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Redes ambiental y social (Imagen: trabajos BUM de los estudiantes de la ETSA de la Universidad de Granada, Curso 2015/2016)

HORIZONTE BUM

La sostenibilidad del medio es ahora un horizonte -como gustaba decir Eduardo Galeano acerca del horizonte-, que no es tanto una meta que hay que alcanzar, sino más bien una línea que guía un camino a seguir.

El BUM es una propuesta de experimentación en diferentes aspectos -todos ellos relacionados con la sostenibilidad y la reducción de emisiones de CO2-, y por ello se podría convertir en un excelente modelo de proceso autopedagógico para la ciudadanía y la ciudad de Málaga, y una ocasión excepcional para demostrar que se pueden hacer las cosas de otro modo mirando hacia un nuevo horizonte.

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Red socio-ambiental (Imagen: trabajos BUM de los estudiantes de la ETSA de la Universidad de Granada, Curso 2015/2016)

* José María Romero es Dr Arquitecto, Profesor de Proyectos de la ETS Arquitectura de la Universidad de Granada, Vicepresidentes de Rizoma Fundación y socio de MAIA Consultores SPL
** Isabel Abellán, Florencia Barros, Abel Chaves, Ane Chueca, Beatriz Delgado, Sidi El Juomani, Mario Esmeralda, Isabel García, Antonio Jiménez, Ignacio Llorens, Sabrina Mamelouk, Sonia Martínez, Raquel Martínez, Miguel Mortol, José A. Ortega, Carlos Puertas, Sergio Rodríguez, Ana Roldán, Inmaculada Torres, Emma Verdelli, Pedro Yera, Jazmin Walker, Javier Martín, María Gámez, María Pardo, Juan Francisco Conejo, Manuel Latorre
*** Colaboran por la Fundación Rizoma: Antonia Lorenzo, Yolanda Romero, Rubén Mora, Eduardo Serrano y Juan Antonio Gómez.
[1] Colaboran en la plataforma BUM desde el principio: Sergio Reyes, geógrafo; Ángel Sánchez Blanco, Catedrático UMA; Begoña Espejo, Profesora UMA; Antonio Lozano, carpintero; la Asociación de Vecinos La Cooperación…, entre otros.

 

 

 

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El poder es nuestro, por Eduardo Serrano

Con este post se cierra la serie de textos de Eduardo Serrano en los que reflexiona sobre la arquitectura y la vivienda.

En el texto anterior  exponía cómo la función de mediación entre los intereses generales y los individuales que correspondía al Estado ahora la realiza, de facto, la mercancía, provocando un radical cambio de la función social que hasta ahora han desempeñado los profesionales universitarios. Dicho de otra manera, donde antes había ciudadanos, ahora sólo cuentan los agentes económicos (y por lo tanto los individuos sólo en tanto sean productores y/o consumidores: los que entran en las cuentas). 
La crisis de los profesionales, la profunda e irreversible crisis, en especial la que afecta a los arquitectos, se debe tanto a un hundimiento de la demanda de sus servicios como a la disolución de su estatuto social y su desaparición como profesionales semiautónomos.
La enorme demanda debida a la burbuja inmobiliaria permitió que muchos trabajáramos: hubo años en que todos teníamos encargos y elegías trabajar por tu cuenta o en relación de dependencia. Para muchos el camino natural era ejercer bajo el paraguas de otro arquitecto, aprender el oficio y luego independizarte.
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La competitividad –doctrina suprema del actual sistema socioeconómico– exige la desaparición de las cláusulas de ejercicio exclusivo de los saberes. Entonces la aportación de los profesionales en la cadena de valor es capturada por las empresas como un eslabón más de un proceso enteramente comercializado, asumiendo el control integral como resultado lógico. 
Esta cadena compuesta por eslabones que han colonizado las profesionales, con especial empeño en aquellas que generan riqueza, tiene también el agregado de completar estos engarces con muy diferentes tipos de intermediarios que durante el proceso van creando necesidades ficticias pero que –bajo la supuesta supervisión de las tareas y en beneficio del cliente/promotor– se erigen en garantes del buen hacer, así aparecen los Project Managers, muchas veces sin ninguna formación específica pero prometiendo salvaguardar la limpieza y perfecta organización del proceso. Este mismo rol lo llevan adelante inmobiliarias e incluso despachos de abogados quienes tutelan la cúspide de la pirámide ya que suelen ser el primer contacto con el cliente/promotor, cuando acude a ellos por cuestiones de titularidades y escrituras.
Esta misma descripción se puede atribuir a los casos de gestión urbanística, donde obviamente por las propias características del método para poner suelo a la venta, la posibilidad del enriquecimiento se vuelve exponencial.
Sólo los profesionales que dispongan de un recurso específico que más abajo se menciona, o un importante capital económico, podrán competir con las empresas que cubran la integridad o parte importante del ciclo inmobiliario (desde la obtención de la licencia hasta la construcción, incluyendo papeleos varios, pues a los clientes se les ofrecerá soluciones completas «llave en mano»). En ese contexto las empresas de arquitectura podrán aprovechar la tendencia general a externalizar servicios especializados por parte de otras empresas relacionadas con el negocio inmobiliario. 
Una minoría de arquitectos se convierten en empresarios, lo cual se confirma cuando vemos que su trabajo se centra cada vez más en organizar el desempeñado por otras personas y en las relaciones con el amplio conjunto de instituciones, empresas y agentes implicados en la promoción inmobiliaria, incluyendo la oscura labor de «conseguidor» por sus conexiones con el estamento político. El capital social es precisamente ese recurso especial, que ahora sustituye como medio de producción principal al que antes teníamos los profesionales, es decir los conocimientos y competencias específicas. 
A quienes no dispongan ese recurso –las mencionadas relaciones– les será cada vez más difícil mantener su autonomía económica y profesional. O bien serán asalariados de los arquitectos-empresarios –o de empresas comerciales–, o bien empleados en la administración pública. 
La polarización mencionada no puede tener mejor confirmación que la actual decadencia de los colegios profesionales (según una encuesta promovida en el año 2013 por el Sindicato de Arquitectos, el 37% de los arquitectos no están colegiados[1]) y la aparición de agrupaciones sindicales de clase, que es la manera en que los trabajadores han conseguido defenderse desde hace mucho tiempo.
Pero mucho mejor ejemplo de lo que significa el capital social, al que hemos calificado como medio de producción, es el de la obra pública, que junto a la actividad de edificación, mayor impacto ha tenido en el territorio, además de una gran responsabilidad en la crisis española. Es muy probable que el esplendor de los grandes empresas de obras públicas españolas (fundamentalmente el oligopolio integrado por ACS, Acciona, FCC, Ferrovial, Sacyr-Vallehermoso y OHL), que controlan el mayor de los presupuestos en la inversión del Estado, y que por añadidura ha sufrido pocos recortes[2], se deba en gran medida a los estrechos e históricos vínculos entre todas las instancias implicadas en la promoción o gestión de las infraestructuras públicas: por supuesto el ministerio y las consejerías correspondientes, las empresas constructoras, pero además los colegios de Ingenieros de caminos, la Universidad, así como los laboratorios y centros de auditoría técnica. El que la crisis apenas les haya afectado muy probablemente también se debe a que forman un espacio muy alejado de los ciudadanos.
La falta de trabajo digno obliga a explorar salidas laborales inéditas. Esto representa a la vez un acicate para el trabajo creativo y autónomo (aunque siempre ejercido en difíciles circunstancias) y un peligro. De un modo muy similar a como se producen, por ejemplo, las fases preliminares de la gentrificación, en que la bohemia artística y cultural crea valor y atracción para otras capas sociales en ciertos barrios deprimidos, aunque con intensa vida social, y, por supuesto, prometedores en cuanto la captura de las rentas del suelo debidas a su buena posición en el entorno urbano. Es casi inevitable que así suceda, tanto en lo que respecta a la rehabilitación material de edificios deteriorados como en el plano de la misma profesión, al alumbrar nichos de trabajo nuevos. 
Un caso paradigmático ha sido el esfuerzo por idear, ensayar y poner en marcha soluciones constructivas ahorradoras de energía y respetuosas con el medio ambiente, que al final han favorecido eso que se llama capitalismo verde, con la misma explotación laboral de siempre y que en muchas ocasiones es poco más que una estrategia de marketing. Esto en relación al contexto social, pero lo mismo ocurre en cuanto al efecto de las propias tecnologías, debido a que operan bajo el paradigma maquínico-ideológico del BAU (business as usual): desde que W. S. Jevons[3] estudió el caso del carbón en Inglaterra se sabe que las mejoras tecnológicas relativas a los procesos energéticos incrementan el consumo de la energía, debido principalmente al dinamismo de expansión indefinida que caracteriza al capitalismo.
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Pero también suponen la oportunidad para empezar desde otros lugares que no sean los que ya se encuentran bloqueados (mejor sería decir cercados, como propiedades privadas de grandes propietarios, que efectivamente son). La crisis ha deparado la relativa sorpresa de una paradójica abundancia de recursos ociosos o despilfarrados. Empezando por la enorme cantidad de edificios sin uso, tanto de propiedad pública como privada, así como de edificación antigua infrautilizada. Hasta el punto de que suscite la hipótesis, nada descabellada, de que en realidad ya no hace falta construir más, sino recuperar, reparar, reutilizar lo existente, y, claro está, rehabilitar los edificios deteriorados. Eso junto con la tarea que parece cada vez más necesaria: demoler, despejar, restablecer el territorio y reparar los daños infringidos. 
Algo parecido ocurre con los equipos y las herramientas, es muy posible que el enorme parque de medios esté ahora oxidándose en los almacenes. Por otro lado está una pareja magnitud de fuerza de trabajo, gente en el paro o con empleos en condiciones económicas y laborales indignas.
Un ingente trabajo al alcance de todos esos recursos inutilizados, y generador de mucho empleo. Pero hablar de todo esto no deja de ser cotorreos sobre obviedades que nada resuelven. Todos sabemos que existe una masa impresionante de recursos, cuyo aprovechamiento tropieza con dos obstáculos al parecer insalvables. Uno de ellos es el dinero, sobreabundante pero sometido a la lógica implacable de la acumulación y concentración sin fin mediante la escasez artificialmente producida.
El otro impedimento es, si cabe, más grave por ser el factor decisivo, del que depende todo lo demás, incluyendo el asunto del dinero. Se trata del modo en que hacemos las cosas: parece claro que sabemos qué hay que hacer, pero mucho más difícil es sabercómo hacerlo. Y sin embargo ahí los recursos no solamente son abundantísimos (como muestran los numerosos ejemplos de experiencias innovadoras, así como la certeza de que existe una enorme creatividad en la gente más joven) sino que constituyen un auténtico bien común. Es, ni más ni menos, el maravilloso procomún de los saberes y de la inteligencia.
Sin embargo la actualización de esa inmensa potencia requiere de una condición absolutamente necesaria. 
Fácil de adivinar es que nos referimos a nuestra trama de relaciones, al lugar, intangible pero cierto, que vamos construyendo entre todos: es el «entre» del que se hablaba en el anterior texto. 
A lo largo de estos textos se ha venido denominando recurso, medio de producción y también capital social. Pero al hacerlo de este modo asalta la duda de si, al emplear estos términos, típicos de la pseudociencia económica, pudiéramos reducir y empobrecer lo que significa la dimensión social e incluso territorial a lo puramente económico, incurriendo así en el modo de pensar del que justamente deseamos liberarnos. 
Existe un exceso de sentido, un plus de significación en relación con el lenguaje economicista (que hablándolo nos habla), un exceso no cuantificable, que es lo propio de la vida en común como creación continua. No sólo respecto a nuestros colegas profesionales, también respecto a los usuarios de nuestro trabajo, y más allá, al mundo entero. 

Ese es nuestro poder.

En Málaga, 17 de marzo de 2014, Eduardo Serrano y Alicia Carrió
[2]      Datos en la página 116 de: SEGURA, Paco. Infraestructuras de transporte, impacto territorial y crisis. En Observatorio metropolitano de Madrid (editores). Paisajes devastados. Después del ciclo inmobiliario: impactos regionales y urbanos de la crisis. Descargable enhttp://www.traficantes.net/sites/default/files/pdfs/Paisajes%20devastados-Traficantes%20de%20Sue%C3%B1os.pdf [última consulta 27 de febrero de 2014]. Madrid: Traficantes de sueños, 2013 (p. 77 a 122)
[3]      En http://es.wikipedia.org/wiki/Paradoja_de_Jevons [última consulta 27 de febrero de 2014]
Fuente: http://habitarcomun.blogspot.com.es/2014/03/el-poder-que-es-nuestro.html
Fotos: http://internacional.elpais.com/internacional/2014/04/11/album/1397213765_870482.html#1397213765_870482_13972
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El capital como poder «entre», por Eduardo Serrano

En este penúltimo post de la serie de textos de Eduardo Serrano, el autor examina el papel que los arquitectos y otros profesionales han ejercido como medidores entre los intereses particulares y generales.

Con este texto me interesa comenzar a considerar la segunda de las mediaciones que los arquitectos y otros profesionales han ejercido entre los intereses particulares y los generales, en su función de semidelegados del Estado (ver artículo anterior Los arquitectos y la alienación del habitar).

Si los dos textos anteriores se dedicaban a los saberes, con el presente el asunto es el poder. En el próximo artículo se examinará esta misma temática en el caso particular de la arquitectura.

Habitualmente se entiende que el poder supone una relación desigual, de imposición sobre algo o alguien.
Pero cabe imaginar otro tipo de relacion, en este caso la mediación: un poder que interactúa entre dos agentes a los que condiciona. Ese poder crea un vínculo entre producción y consumo oficio del comerciante através de la mercancía, que no se reduce a un intercambio económico, pues es también social, en cuanto a que puede influir en la subjetividad (o directamente: producirla) en la asignación de roles sociales. Los individuos serán, según el momento, sujetos productores o sujetos consumidores, de acuerdo a su relación con la mercancía, que ya no depende de ninguno de ellos, sino del sistema económico en el que la mercancía adquiere sentido.

Es antigua la categorización de la economía como saber social, es decir relativo a cierto tipo de relaciones entre las personas. Éste es el saber propio de los empresarios, del que ya da noticia Adam Smith al proponer el célebre ejemplo de la fabricación de alfileres1, una verdadera tecnología social, aplicada primeramente en la organización de los trabajadores en la producción industrial, que establece jerarquías, secuencias y ritmos, así como los cometidos de las piezas humanas, controlando así las conductas en el espaciotiempo laboral.

Mucho tiempo después nace el marketing como el equivalente de esa tecnología social aplicada a la
producción, pero ahora dirigida al consumo, aunque con características muy diferentes. Aquí lo que se gestiona no es ya la disciplina sino el deseo.

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La lógica económica como principio de gobierno y organización social

De acuerdo con esto son muchas las actividades humanas que se pueden calificar como de producción o de consumo, en estricto sentido económico, de manera que cubren un creciente espacio y tiempo en el ámbito social, determinando los modos de vida y las mentalidades. Por tanto no debe extrañar que sea la lógica económica la que ahora cuando todo parece ser producción o consumo reclame su primacía sobre cualquier otra consideración acerca del funcionamiento social, supeditando todo saber a sus métodos y objetivos.
En consecuencia, el Estado se supedita completamente a esta concreta lógica económica, reduciendo su autonomía en dos direcciones:

1. La administración de cosas y personas se realiza de acuerdo con la estrategia económica, convirtiendo la política en una modalidad de la gestión empresarial.
2. Bienes y servicios son ofertados ahora por el sector privado, al darse por supuesto que el mercado concurrencial y competitivo es el mecanismo de mayor eficacia para asignar y distribuir recursos, acoplando necesidades y satisfactores (pues éstos no son otra cosa que mercancías). Por tanto el gobierno democrático, con sus costes, burocracias y partidos políticos, ya no es necesario.

En consecuencia las relaciones entre personas se resuelven directamente de unoconuno, la sociedad queda reducida a una suma de individuos y desaparece lo colectivo (y el interés general). El mercado entonces se postula como “el modelo privilegiado” de cómo debe organizarse la sociedad. Y la competitividad como la vía idónea (darwinista) para la selección de las mejores ideas, métodos y productos, los mejores trabajadores y empresas. ¿Pero qué pasa cuando hay una extrema desigualdad entre trabajadores y, cuando la debilidad o limitación del poder negociador de una parte es inducida por la otra parte, es decir cuando un  mismo agente controla oferta y demanda(2)?
La tendencia a que la medida de todo valor sea el dinero hace que, en el cálculo del empresario, sea prioritaria la cuenta de resultados mu a menudo con un horizonte temporal de corto plazoasimilándo lo que es laboralmente competitivo a la rebaja de los salarios. Por ello un nutrido conjunto de profesiones que antes se tenían por necesarias para el bien de la población, no son ahora competitivas en el mercado laboral ¿a qué empresa le interesa una licenciada en humanidades o un medioambientalista hoy en España?

Todos enemigos de todos

En el lado del trabajador la competitividad que se predica como eficaz virtud no es la emulación por la excelencia, sino la carrera por ser elegido para un trabajo y poder sobrevivir, para lo cual se hace condición necesaria permanecer en el interior de la sociedadmercado en una lucha donde todo vale perdiendo en esa infernal carrera la condicion de excelencia.

La extrema desigualdad de poder entre la oferta y la demanda del mercado laboral hace que las reglas de la competitividad no residan en las capacidades o méritos de los que compiten sino que las establecen los dueños del capital, que a su vez operan bajo la lógica descarnada e implacable de la acumulación indefinida de dinero. Como cualidad individualista, lo social se convierte en una perversa síntesis: rebaño y jauría de bestias hambrientas.

La precariedad y el desempleo masivos afectan a sectores antes relativamente a salvo, como las profesiones liberales, pues al extenderse la asalarización debido al fin de la función social asignada por el Estado (desaparición de los privilegios de firma y demás y abandono de los servicios públicos dedicados al bienestar social), su actividad la realizan los trabajadores contratados por las empresas, que ahora, como se ha dicho, ofrecen servicios que antes sólo estaban autorizados a satisfacer los profesionales titulados.

El desempleo no es una disfunción del sistema capitalista. El desempleo beneficiará al sector empresarial siempre que esté asegurada la capacidad de consumo (que de momento la cubren los sectores de altos recursos enriquecidos por la crisis y la demanda de los países centrales), y el conflicto social se mantenga bajo control. Dejando aparte la rebaja en los salarios y la postración anímica de los desempleados los perdedores se resignan, nos referimos a un fenómeno al que prestaremos atención en el próximo artículo: parte de la gente desempleada busca maneras de salir adelante, y siempre que sea en el ámbito de la economía capitalista, exploran o inventan nuevos nichos de productos rentables, que posteriormente serán capturados por los agentes propiamente capitalistas, que desharán la unión trabajocapital de los pioneros y restablecerán la partición básica del capitalismo, es decir la disyuntiva de ser o capitalistas o trabajadores.

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El capital como conexión universal y su refutación 

¿Y qué es lo que hace a unos diferentes a otros? Fundamentalmente que los capitalistas poseen algo que los trabajadores no tienen: los medios de producción, mediando (y condicionando) entre la fuerza de trabajo y la materia a trabajar.

Se trata de un asunto bien conocido, pero que presenta aspectos muy diferentes cuando ya no se trata de los medios de producción clásicos o industriales máquinas energéticas, sino los típicos de la producción y aplicación de conocimiento, o sea los propios del ámbito propio de los profesionales superiores. La aparición de los instrumentos informáticos ha supuesto que lo que antes eran herramientas bajo el dominio directo de los profesionales y que estaban integradas en sus capacidades personales, especialmente los especialistas técnicos, se «objetualicen» como equipos y aplicaciones a disposición de cualquier empresa.

Sin embargo subsisten aún enormes diferencias entre las máquinas energéticas y las que gestionan
información, en cuanto a producción, disponibilidad, coste, tamaño, flexibilidad, renovación, etc. Está al servicio de un revolucionario cambio social antes que económico, que tiene su mejor expresión en el cibermundo, donde es perfectamente posible producir, consumir y a la vez conectar estos dos momentos sin la necesidad de un intermediario especializado, ni de la figura del capitalista como organizador.

La red distribuida en el cibermundo, donde cada nodo se comunica con cualquier otro sin pasar por caminos prefijados o por centros «controladores», no se debe a un diseño tecnológico (en sentido convencional), sino que es la expresión de un profundo deseo social, que encuentra su gozo en la generosidad, en hacer realidad el don como institución social radical, donde solidaridad y autonomía convergen. Ahí es posible una mediación múltiple en que la información es el vehículo de afectos y cuidados compartidos, dentro y fuera de la red, un auténtico bien común.

Y esto sucede en la misma época histórica en que, por un proyecto totalitario y despiadado, toda criatura debe ser aislada y medida para su transformación en mercancía, en que todo debe ser medio de producción y a la vez resulta marcado con una deuda infinita hacia el capital. Paradógica situación, por cuanto la dependencia es en sentido contrario, la humanidad y el planeta pueden vivir sin el capital, pero éste no puede existir sin la vida. Es como si nos hubieran dicho que necesitamos del capital como los peces necesitan del agua para vivir, justo cuando estamos apunto de empezar a volar.

(1) En http://www.eumed.net/textos/06/asmith1.htm
(2) A eso Iván Illich le puso el nombre de monopolio radical, entonces ni siquiera existe la opción de desistir. En ILLICH, Ivan (1974). Energía y equidad. Desempleo creador. México D.F.: Joaquín Mortiz, Planeta, 1985.

Málaga, 4 de febrero de 2014, Eduardo Serrano y la colaboración de Alicia Carrió”

Fuente: http://habitarcomun.blogspot.com.es/2014/03/el-capital-como-poder-entre.html

Fotos: http://internacional.elpais.com/internacional/2014/04/11/album/1397213765_870482.html#1397213765_870482_13972

 

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El control del saber arquitectónico, por Eduardo Serrano

Seguimos con los textos de nuestro socio Eduardo Serrano, aquí os dejamos el que corresponde al cuarto post.

“En la anterior entrega vimos que la objetivación y posterior captura de las destrezas y conocimientos de los trabajadores, que comenzó con la apropiación de los oficios manuales, alcanza ya a las profesiones de tipo intelectual, y a la misma universidad como fábrica de los saberes mayores. Con el fin de empezar a explorar qué pasa con la práctica de la arquitectura ahora expondré algunas ideas, todavía por discutir y validar, haciendo especial referencia a la vivienda en el espacio urbano edificado, de importancia central para la arquitectura en las actuales circunstancias.

Los objetos del saber arquitectónico se caracterizan por su complejidad y singularidad. De ahí el clásico desempeño del arquitecto como coordinador general de los aspectos técnicos, tipológicos, funcionales, simbólicos, de inserción urbana, etc., y como experto en la singularidad típica de lo habitacional (especialmente en el caso de la rehabilitación de la edificación existente, irreductible a la estandarización… hasta ahora).

Para conseguir productos que remitan a las cosas singulares y complejas (requisito importante para las actuales mercancías, convenientemente alejadas del tipo de producción en masa y homogénea dominante hasta los años 80 : fordismo) ya no basta con fraccionar y recomponer las tareas, es necesario hacer lo mismo con los conocimientos a ellas asociados, es decir repartirlos en dominios disciplinares segregados, cuyos profesionales actúen coordinados bajo una lógica que forma parte de la economía empresarial, muy diferente a la del antiguo profesionaldirector (el arquitecto, por ejemplo). Pasamos entonces de la reproducción de movimientos físicos a la reproducción de conocimientos, de las máquinas energéticas a las máquinas informáticas, del proletariado al cognitariado. Así lo que estaba conectado se separa, para volverse a conectar, pero ahora como conjugación (conyugación, bajo un mismo yugo).

Mi hipótesis es que el control de la disciplina arquitectónica como de otras muchas disciplians relacionadas con el diseño del entorno artificialpasa por una partición primaria:
1) el saber relativo al aspecto físico de la habitación, es decir espacios/formas.
2) el saber relativo a su parte social y subjetiva, usos/funciones.

Ambas partes corresponden a lo que es su momento se conoció como funcionalismo, que operan en los dos ámbitos explicitados a continuación y que a su vez se dividen en varias especialidades.

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Ámbito 1

El propio de las diversas ingenierías, cuyos profesionales trabajan como proyectistas o como empleados de las constructoras y de las empresas que fabrican materiales y elementos de construcción; a ellas se añaden más recientemente las consultorías dedicadas al control de los procesos, desde la redacción de proyectos hasta la ejecución de las obras, mediando estratégicamente entre teoría y práctica.

Y más allá aún, en una dirección cuya importancia todavía no ha sido percibida, la reciente Ley de rehabilitación, regeneración y renovación urbanas, que contempla la colaboración en las actuaciones, además de las empresas de rehabilitación, de las «prestadoras de servicios energéticos, de abastecimiento de agua, o de telecomunicaciones», es decir las compañías que no consideran las viviendas como contenedores de actividades o usos, sino nodos de sus propias redes.

La sistematización exhaustiva de toda actividad humana susceptible de generar beneficios económicos ha tropezado, en lo concerniente a la construcción, con un notorio retraso si se compara con otros sectores industriales. El largo camino ha consistido en la sustitución de materiales y técnicas tradicionales por productos y procedimientos de tecnologías modernas, sujetos a normas y estándares en los que intervienen, cada vez menos, los arquitectos.Lógicamente el interés de las empresas fabricantes es condicionar en su provecho la manera en que se construyen los edificios, y por tanto el trabajo del proyectista.

Por otra parte la componibilidad de los muy diversos materiales y elementos constructivos, así como unas posibilidades combinatorias muy amplias, permite responder a los requisitos de singularidad típicos de la arquitectura. Un paso más lo representa la integración profunda de las herramientas digitales en el proyecto. Su producto más reciente es el diseño paramétrico, modernísima aplicación de lo que ya estaba en el ars combinatoria de Leibnitz, que inspiró los análisis tipológicos de G. Boffrand, a principios del siglo XVIII.

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Ámbito 2

Su característica es la disposición de los diversos espacios y su particular conformación para el alojamiento de los usuarios y sus actividades (funciones), que coincidiría con la tarea del arquitecto, tal como desde hace tiempo se entiende en muchos países. Aquí también se ha dado una sistematización, precursora de la automatización, llevada a cabo por los mismos arquitectos, desde las proliferantes leyes y normas de toda clase, hasta las tipologías supercodificadas de la organización espacial de viviendas (el piso, el adosado, el estudio…), cuya concreción en proyectos ha constituido la oscura labor de los delineantes (y ahora arquitectos jóvenes), a menudo con una competencia notable.

En todo caso las teorías de la funcionalidad arquitectónica, pertenecen al mismo ámbito que otras tecnologías sociales relacionadas con el entorno habitable, como la psicología conductista, la ergonomía, e incluso la decoración, que tendrán ocasión de ampliar su espacio de trabajo cuando se proceda a la liberalización total de los servicios profesionales en el altar de los sacrificios de la competitividad.

[Y ahora entramos en una temática más especulativa]. A esto se suman nuevas amenazas, pues este espacio de competencias se sitúa cerca de lo que podría denominarse equipamiento doméstico. La tendencia a separar los elementos estructurales y de instalaciones troncales (infraestructuras pesadas y fijas) respecto a los que conforman el espacio finalmente habitable (superestructuras ligeras, móviles y de fácil manejo), tiene como horizonte la planta de distribución libre (cuyo modelo sería el loft), fácilmente transformable, adaptable a diferentes tipos de usuarios y de unidades familiares, a sus cambios a lo largo del tiempo, a las modas en decoración y los equipamientos audiovisuales y telemáticos. De hecho una de las razones del vaciamiento o demolición total de los edificios en el centro de las ciudades es conseguir unas plantas diáfanas que permitan una amplia libertad en la distribución y equipamiento interior.

Que ese acondicionamiento, tanto en la obra nueva como en sucesivas intervenciones, se pueda llevar a cabo fácilmente sin intervención obligada de los arquitectos nos plantea la duda de si es en beneficio de los usuarios (libres por fin de la injerencia de los arquitectos) o de empresas especializadas, bajo el liderazgo de una disciplina de un tipo muy diferente a la arquitectura y los demás saberes que pueden aducir competencias para este espacio de trabajo: el marketing, encargado de construir estilos de vida. Por ejemplo ¿estamos hablando entonces de flexibilidad o de obsolescencia planificada?

A lo largo de este texto nos hemos referido a ciertos argumentos técnicos que sirven de caballos de Troya para lograr el control de los saberes de los arquitectos y otros profesionales. Pero es oportuno recordar que existen otros modos de poner en práctica esas mismas ideas. Por poner dos ejemplos referentes a los dos ámbitos expuestos: 1) el diseño paramétrico está en la base del fabbing(1), con una potencialidad social formidable que recuerda la que ha supuesto la difusión de la microelectrónica e internet, pero ahora relativa a  los procesos industriales (ya no son bits sino átomos). 2) Por su parte la distinción entre obra pesada y elementos ligeros en la conformación de los interiores desde hace más de 40 años se usa en las promociones de vivienda autoconstruida, tanto de promoción pública como comunitaria.

Y aunque sea adelantar futuros desarrollos: existe una alternativa aún más decisiva, pues frente el discurso defensivo que alerta de la pérdida de competencias facultativas en beneficio de otros profesionales dispuestos a «robarnos lo nuestro», está la opción de componernos con ellos en sujetos colectivos pluridisciplinares y capaces de inventar nuestra autonomía. En vez de lucha competitiva entre dominios corporativos por bienes que se nos presentan como escasos, propongo la federación de saberes que crea abundancia desde la abundancia.

(1). Producción de objetos físicos a escala personal o local según diseños ad-hoc mediante máquinas controladas por ordenadores. Para mayor información ver: http://es.wikipedia.org/wiki/Fab_lab

Málaga, 30 de diciembre de 2013, Eduardo Serrano y Alicia Carrió”

Fuente:  http://habitarcomun.blogspot.com.es/2014/03/el-control-del-sabrer-arquitectonico.html

Fotos: http://internacional.elpais.com/internacional/2014/04/11/album/1397213765_870482.html#1397213765_870482_13972

 

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Tesis de nuestros socios (II)

Hoy os mostramos dos nuevas reseñas de las tesis de dos de nuestros colaboradores, que van a ser defendidas en los próximos días

Aproximaciones al proyecto arquitectónico. Miradas, paisajes, territorios y arquitecturas

Miércoles 3 de febrero de 2016. 11:30 horas, Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Granada

Doctorando: Rafael de Lacour

Director: José Morales Sánchez

 

 

Resumen

El proyecto arquitectónico, como proceso complejo en relación con una realidad diversa, admite enfoques muy variados que van desde las visiones académicas más asentadas a tendencias que se impregnan de la cambiante actualidad. Entre unas y otras hay distintas posibilidades de acercamiento al proyecto, con mayor o menor solvencia y con menor o mayor apertura de miras, respectivamente.

En esta investigación de tesis se abordan aproximaciones al proyecto, en tanto que modos diferentes de acercarse a su instrumental y sus procedimientos de trabajo, que escapan de los puntos de vista exclusivamente disciplinares, pero que también huyen de modas pasajeras.

Estas aproximaciones procuran situarse desde otras disciplinas y ponerse en su lugar para comprender el hecho proyectual. En unos casos realizan observaciones desde esas disciplinas (miradas) e indagan en tareas creativas contemporáneas (acciones) y, en otros, profundizan en técnicas de exploración desprejuiciadas e inclusivas del contexto (derivas). Incorporan técnicas de diagramación en su dimensión extensiva e introducen el entendimiento territorial en condiciones límites y de borde litoral (territorios). Con estos pasos dados se redescubren nuevos valores en situaciones de contemporaneidad arquitectónica (modernidad) y se detectan atributos de la condición social del territorio y de la arquitectura (colectividad).

A modo de introducción se parte de una manera particular de entender el paisaje en su concepción evolutiva hasta el arte contemporáneo. El paisaje, que es un hilo conductor presente en todo el recorrido de la investigación, se analiza en el cine para ir desvelando puntos de encuentro con la arquitectura. En esos vínculos, el paisaje se va cargando de valores añadidos de memoria, de aspectos sociales y medioambientales para descubrir estas mismas intenciones en ciertas arquitecturas de la modernidad.

Desde un punto de vista secuencial se realizan acercamientos a campos propositivos que comparten con el proyecto procesos y modos operativos. La aproximación al arte contemporáneo de acción permite su traslación al ámbito arquitectónico mediante la transformación del medio en sus variantes urbana y natural, así como social y espacial.

Las derivas, concebidas como estrategias de reconocimiento experimental urbano, se abordan como técnicas que posibilitan el entendimiento del lugar y la articulación de las escalas en la intervención del proyecto. Complementariamente, las técnicas cartográficas explican la realidad para comprender la genealogía de los acontecimientos y desvelar las transformaciones territoriales. Dotan en su conjunto al proyecto de herramientas eficaces para proponer.

Estas aproximaciones se nutren de referencias sistematizadas y ordenadas por temáticas que acuden en muchos casos a la revisión histórica para consolidar su argumentación y se orientan hacia el hecho arquitectónico. Las arquitecturas que se ofrecen finalmente, como casos de estudio, sirven para constatar los paisajes sociales y ambientales en distintos momentos de la modernidad y en ámbitos relativamente próximos. Con esos ejemplos, que tienen en consideración la relación con el paisaje, y con otros que profundizan en los valores de colectividad, se encuentran vías para redefinir el sentido del proyecto hoy.

 

YENDO LEYENDO, DANDO LUGAR. De la práctica artística de la cartografía como investigación situada.

8 de febrero de 2016, 12:00. Salón de Grados de la Facultad de Letras de Ciudad Real. UCLM.

Autor: Rogelio López Cuenca. 

Directores: Juan Pablo Wert Ortega y Javier Díez de Baldeón.

Resumen:

El artista, excluido de la ciudad ideal por Platón en La República, es finalmente bienvenido y encomiado en la post-urbe globalizada como uno más del equipo, indispensable en el programa de atracciones de la ciudad-espectáculo. ¿Cabe otra posibilidad? ¿Puede evitar el arte ser engullido por el continuo fluir de las imágenes, ser puesto al servicio de la reducción de la ciudad a imagen turística? En el cruce entre los procedimientos propios de las geografías radicales y la demanda social de recuperación de las memorias y los relatos subalternizados, se atisban experiencias híbridas entre la investigación y la práctica artística: otras cartografías, mapas críticos que tensan y desbordan sus propios límites para trenzarse en la lucha por el derecho a la ciudad.

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Tesis de nuestros socios

Durante estas semanas va a tener lugar la defensa de la tesis doctoral de varios de nuestros socios. Fieles a nuestro carácter divulgador de actividades investigadoras, aquí os dejamos los resúmenes de dos de las primeras tesis que se van a defender.

Metamorfosis de una invención. Turismo y clase creativa: el caso de la Costa del Sol en el mediterráneo español.

21 de enero 2016, 9.30  Sala de Grados. Facultad de Turismo. UMA.

Autora: Yolanda Romero

Director: Dr. Enrique Navarro

Resumen:

Algunos destinos turísticos han incrementado su conectividad externa e interna, por lo que se convierten en zonas de transición entre la ciudad global y el territorio local, siendo lugares que mezclan las tendencias de estilo de vida globales con las formas de vida locales. De ahí su vitalidad dentro de las tendencias del mundo contemporáneo, cada vez más urbano, concentrado y litoralizado, y específicamente, dentro de la cultura e imaginario hedonistas. En estos lugares conectados globalmente se mueve bien la clase creativa, en un contexto en el que la creatividad y la innovación adquieren importancia como motor económico en la sociedad de la información y del conocimiento.

Esta tesis parte de la hipótesis de que la evolución de determinados destinos turísticos litorales internacionales -como la Costa del Sol- han experimentado una metamorfosis, convirtiéndose en ecotonos entre la ciudad global y el territorio local con los que se encuentran conectados; dejan de ser periferias del placer exclusivamente y adquieren cualidades propias que potencian su diversidad, dinamismo, capacidad de innovación y creatividad, reproduciendo de manera fractal el funcionamiento de las ciudades globales y sus atributos urbanos en su entorno geográfico próximo.

 

Naturaleza urbana y procesos de análisis en un entorno turístico. Una propuesta de infraestructura verde para la ciudad de Málaga.

22 de enero, 11:30 Salón de Actos de la E.T.S. Arquitectura de Málaga

Autora: Marta Lomas Casanova

Directores: Carlos Rosa Jiménez, Antonio Miguel Nogués Pedregal

Resumen:

Este trabajo aborda otra forma de pensar, construir y gestionar las ciudades, planteándose los nuevos enfoques de la planificación urbana. Se estructura, principalmente, en cuatro apartados.

En primer lugar, se presenta el concepto de matriz natural del territorio y se explican los efectos que provocan los procesos territoriales de fragmentación de hábitats naturales, seguido de la estrategia que adopta la Unión Europea, en mayo de 2011, en materia de biodiversidad para detener su pérdida en Europa hasta 2020 y la propuesta a largo plazo para 2050. A continuación, se hace un análisis, mediante fotografía aérea y revisando la planificación urbana y territorial que afecta a Málaga capital, soporte urbano sobre el que se realiza la investigación por su condición de ciudad global y por ser un buen ejemplo a nivel nacional de la “cultura del desarrollismo” en un contexto turístico, de la fragmentación que ha sufrido este territorio como consecuencia de los procesos de degradación ecológica del mismo, que se han visto acelerados e intensificados drásticamente en las últimas décadas por los rápidos y severos cambios que han sufrido los usos del suelo asociados al aumento de la población humana, la sobreexplotación de los recursos naturales y el desarrollo tecnológico.

En tercer lugar, se plantea una inspección ecológica terrestre para reconstruir la matriz natural del territorio en el corredor ecológico del arroyo Toquero, que atraviesa el espacio urbanizado de Málaga capital, centrándose sobre todo en dos nodos del mismo, el monte Gibralfaro y Victoria. En el apartado siguiente, se plantea una alternativa de infraestructura “verde” urbana para este espacio que atraviesa los Montes de Málaga, pasando por monte Victoria-Gibralfaro, llegando hasta el mar. Éste ejemplo sería un buen “embrión” para empezar a entender el territorio y el urbanismo en el ámbito de la Cuenca Mediterránea de otra forma, proponiendo una nueva manera de hacer donde se da gran importancia a los procesos ecológicos y sociales que se producen en la ciudad y que en este caso influirán a la hora de proponer otra Málaga

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